2 días en Marrakech

2 DÍAS EN MARRAKECH, hipnotizada por su cultura

2 DÍAS EN MARRAKECH

“La diversidad cultural llegará, dejará un mundo lleno de arte, belleza y amor”

-Sanakay-

Marrakech tiene un exotismo especial que te envuelve entre sus aromas y colores, y teniendo en cuenta que parte de mis raíces provienen de marruecos (solo hay que ver a mi madre), me dejé llevar por esa fascinante cultura que seguro que me une de alguna forma.

Geográficamente mis raíces provienen de Marruecos porque mi madre y parte de mis antepasados provienen de Melilla, ciudad perteneciente a España desde 1556 y ubicada en territorio marroquí.

Sea o no así, fue llegar, tocar suelo marroquí y sentirme como en casa. Los olores entre cítricos y mentolados. Los colores, desde el rojo intenso hasta el negro azabache de los ojos penetrantes que se cruzan con el andar de la multitud en la medina o el azul del cielo anocheciendo en el desierto, se concentraban entre mis sentidos dejando su huella infinita.

Aunque Marrakech sea internacionalmente conocida, su aeropuerto no le hace justicia por ser bastante pequeño aunque muy nuevo. No nos lo esperábamos pero en realidad mejor así.

Al salir, cruzamos en dirección al parking porque al final de este se encuentra la parada del autobús  de la línea 11 que nos dejaría en el centro, muy cerca de la plaza Jemaa El Fna. El autobusero, un hombre muy amable nos vendió los tiquets de ida y vuelta ( 8dh/ persona). Y él mismo se encargó de avisarnos cuando llegamos a nuestra parada.

Habíamos llegado al centro de Marrakech a las 8.00 de la mañana y con el estómago vacío las terrazas con olor a té moruno se extendían por toda la plaza inundando nuestras fosas nasales y abriendo un agujero en el estómago. ¡Que hambre! Anduvimos en busca de una terraza para aposentarnos y desayunar, un crepe marroquí y un té con menta y azúcar.

2 días en Marrakech

Ya con el estómago lleno, fuimos en busca de nuestro hotel, pero por el camino nos detuvimos a observar lo buenos comerciantes que son.
Paseando erróneamente en dirección al alojamiento, un hombre muy amable de una tienda de mobiliario artesanal y joyas nos detuvo para invitarnos a entrar a su tienda con la bonita frase:
“- Los primeros clientes del día traen buena suerte. Yo haser presio espesial por ser los primeros!”

Salimos de allí con nuestra primera compra del día. Unos pendientes de plata.
La verdad es que tenía cosas preciosas. Unas mesitas de madera con plata monísimas, anillos muy indie, pero teniendo en cuenta que volvíamos en avión sin facturar y que no necesitábamos nada de eso, decidimos que con unos pendientes habría suficiente.

Tras salir nosotros, el señor decidió colocar el cartel de cerrado  y acompañarnos a otra tienda, aunque en esta ocasión no era suya la tienda. Esta era como entrar en el sueño de las mil y una noches. Primero parecía una cueva, pero después rodeada por los colores más bonitos del mundo, el hogar de cientos o miles de alfombras mágicas. Alfombras bereber, persas, beni ouarain, kilims, boucherouite, azilal. Todas tejidas a mano, la mayoría con lana de oveja natural, paciencia, amor y mucho arte.

El Ghali Art Galery 2

Mirases hacia donde mirases, esos colores y tejidos te atrapaban. Qué lugar tan maravilloso, me hubiera quedado todo el tiempo allí enamorándome de esos colores y volando de alfombra en alfombra.

El Ghali Art Galery 1

¿Quién iba a resistirse a llevarse una de aquellas alfombras? Así que salimos de allí con nuestra alfombra Beni Ouarain y tan contentos. Ya íbamos por nuestra segunda compra del día y prometiéndonos que no caería ni una compra más.

El Ghali Art Galery 3

El amable señor que nos había hecho el despliegue de alfombras nos aconsejó la visita a una rebotica de medicina alternativa y allá que nos acompañó.

Después de la demostración práctica de la cantidad de productos naturales que tenían allí, además de ver como realizaban el aceite de argán salimos con nuestra nueva compra.

Cultura Marrakech

Con la maleta ya bien llena de artículos tradicionales marroquíes seguimos buscando el hotel, y de camino pasamos por medio de la plaza Jemaa El Fna donde casualmente nos encontramos con un famoso ratero. El hombre se nos acerca para hacerme un tatuaje de henna, nos negamos y en un abrir y cerrar de ojos me coge del brazo y comienza a tintarme con la pistola esa que suelta la pasta de henna. ¿Y si hubiera sido alérgica?

Me enfado con el hombre intentando sacar el brazo y me lo agarra más fuerte, forcejeamos y se cansa soltándomelo de mala gana.

Y el desvergonzado nos pide dinero, le decimos que de pagarle nada, que me ha obligado y que no le vamos a pagar ni un duro. Tras discutir y comenzar a ver como ese hombre alzaba la voz decidimos darle unas monedas para que nos dejase tranquilos.

Dejando a un lado la plaza Jemaa El Fna, conseguimos llegar a nuestro alojamiento. 2 días en Marrakech y casi nos quedamos sin hotel por no encontrarlo.

Abandonamos nuestras cosas en el hotel y dando un paseo llegamos hasta el Palacio de la Bahia, un maravilloso palacio lleno de color, de arcos árabes, de jardines, de patios de variedades de azulejos en azules intensos. Recorrer este palacio podría habernos llevado nuestros 2 días en Marrakech.

Palacio de la Bahía 1

Palacio de la Bahía 2

Palacio de la Bahía 3

Palacio de la Bahía 4

Palacio de la Bahía 6

Seguimos paseando por el caos de la ciudad, por el polvo rojo y dorado que viene de algún lugar de Marruecos. Y casi sin buscarlo nos encontramos en un laberinto que llegaba hasta las Tumbas Saadies, unas tumbas rodeadas de jardines y patios con árboles frutales que dejan olor a azahar.

Tumbas Saadies 1

Tumbas Saadies 4

Tumbas Saadies 2

Columnas en mármol, arcos perfectamente tallados, sol que entra con la luz del día por las ranuras de estos arcos.

Tumbas Saadies 3

Visitamos rápidamente este remanso de paz y de sonido del cantar de los pájaros, pues no nos queda mucho más tiempo por ser el momento de su cierre y por allí por los alrededores encontramos una de las mezquitas históricas más importantes de la ciudad, sin restarle protagonismo a Koutubia. La mezquita Moulay El yazid Mosque.

2 días en Marrakech 2

Y la gran protagonista de la ciudad, sobre todo en altura. La gran mezquita Koutoubia. Preciosa, con un alminar de 66 metros de altura, es sin duda el punto más alto de la ciudad. Nos recordó a la giralda de Sevilla, aunque este con un mosaico de color azul, característico de la ciudad porque ya lo hemos visto en más de una ocasión.

No nos dejaron entrar, a mí por ser mujer, a Javi por no ser musulmán, pero me moría de ganas por saber cómo era por dentro. Algo pudimos intuir asomando la cabecilla, aunque fuera desde lejos y seguimos andando para terminar nuestro día tomando algo mientras veíamos el atardecer en la azotea del Café des Épices.

Una terraza bohemia, indie, llena de mimbre, de mimo, del adiós del sol y el dorado rojizo de la ciudad.

El Café des Épices es un imprescindible si vas a pasar 2 días en Marrakech, junto con la terraza del Nomad y la de Le Jardin. Son terrazas con un encanto y vistas a la Medina, recomendables 100% para tomar algo durante el atardecer.

Atardecer en el Zoco

Tras salir, ya siendo oscuro, quisimos ir hacia la plaza a cenar, sin embargo lo que ocurrió es que nos vieron cara de guiris, de no tener ni idea de qué calle teníamos que coger para llegar y se nos acercó un hombre que a simple vista parecía tan amable como los comerciantes de la mañana, nos pide que le sigamos, que él nos lleva hasta el lugar.

A los 3 minutos, se encuentra con otro señor, este más mayor y le pregunta si él va hacia la Plaza Jemaa El Fna. El señor contesta que sí y nos indica que sigamos a este nuevo hombre.

Tras caminar durante 10 minutos por una zona que parecía bastante lejana a la plaza, el señor nos indica por donde tenemos que seguir y a cambio, por el favor de llevarnos de paseo nos pide una cantidad de dinero. Por su amabilidad íbamos a darle unas cuantas monedas y el señor muy disgustado nos reclama una cantidad de dinero mayor. Discutimos un rato y de golpe aparece el primer individuo, reclamando los billetes que pedían.
Para acabar la historia, nos dejaron marchar, pero no sin antes ponerse un poco violentos.

Tristes e incómodos por lo que nos había pasado, seguimos caminando. Estábamos a 25 minutos andando de la plaza, a la que llegamos directos a cenar. La cena estaba increíble pero el disgusto nos rondaba la cabeza y no nos dejó disfrutar del todo.

Así terminó nuestro día de ruta por nuestros 2 días en Marrakech.

Aunque terminara así la aventura, el 2º día pintaba muy bien, olvidando el final del día anterior y quedándonos con lo mejor.

Desayunamos en el hotel, un desayuno de rey con un sinfín de platos buenísimos, entre ellos el maravilloso té y crepe.

Ahora ya estábamos preparados para pasearnos por el Zoco, eso sí, esta vez sin comprar absolutamente nada. Es difícil no encapricharte con ninguna de esas maravillas artesanales. La ciudad roja te conquista con sus cestas llenas de especias, sus alfombras enroscadas, expuestas y colgantes en cada puesto, sus maletas y mochilas de piel de cuero, su plata vieja y su encanto de vender en la calle.

Callejeando en Marrakech

Medina Marrakech

Zocos Marrakech (1)

Zocos Marrakech (2)

Y aunque me he planteado mucho si contar esto o no por la vergüenza que me suponía, he creído conveniente explicarlo porque no soy yo quien tiene que sentir vergüenza sino quien abusa de otra persona. Porque soy una persona y merezco el mismo respeto que yo doy.

Paseando por el zoco nos increpó un vendedor que quería encolomarnos un pañuelo. Se lo colocó a Javi por encima y nos hizo pasar a la tienda.

Se lo colocó de mil maneras y después a mí, pero mientras me lo ponía se me arrimó por la espalda, restregando su pene.

Yo quería salir corriendo de allí pero la realidad es que me quedé inmóvil y congelada y aunque esto pueda servir de juicio para mucha gente. Yo estoy segura que esto que me ha ocurrido a mí le ha pasado a mucha más gente.

Por mi cabeza solo podía pasar la idea de que si decía o hacía algo, estaba en otro país, con otra cultura y rodeada de hombres. Así que salí de allí en cuanto pude y rompí a llorar. ¿Por qué alguien se cree con el derecho de hacerte sentir tan sucia?

Y me planteé lo siguiente, ¿qué mujer no ha sentido alguna vez en su vida una violación con la mirada, con palabras sucias, o con un toqueteo no permitido? ¿Qué es una violación? ¿Dónde empieza y donde acaba una violación?

Pero nos acostumbramos a llamar violación a una penetración y creemos que las demás acciones de tipo sexual no consentidas no son violaciones. Comencemos a cambiar el juicio o concepto. Cualquier acto no consentido y de tipo sexual es una violación de tus derechos como ser humano, seas mujer, hombre, de cualquier etnia o cultura.

Hagamos una reflexión sobre qué educación y que futuro queremos dejar en la Madre Tierra. ¿Qué clase de humanidad queremos ser?

Espero y deseo que nadie normalice una falta de respeto de ninguna clase y que esto que he contado no sirva para hacer apología de ninguna cultura porque si no recuerdo mal, en España se está llevando a cabo un proceso judicial conocido como “la manada”  sobre una violación a una persona. El respeto debería estar en el planeta entero.

 

Y nuestro día siguió como quién sigue respirando después de un gran esfuerzo, con dificultad y mucha fuerza de voluntad.

No soy una persona que cambie su concepto sobre un lugar o sobre las personas que viven en él por un suceso que nos haya pasado, porque como he dicho antes, desgraciadamente esto ocurre en nuestro sistema mundial. Así que fuimos a parar a los Jardines Majorelle.  Llegar hasta allí nos costó mucho esfuerzo y una gran caminata a 36ºC pasando por un mercado auténtico de carne, fruta, cestos de mimbre, alforjas y pieles que parecían de vaca pero que no sé con seguridad a qué animal pertenecían.

Cuando por fin llegamos y pudimos entrar en el jardín Majorelle fue una catarsis de alegría, de paz, de sonidos de pájaros y cantares de ranas. De colores verdes y azules marroquíes.

Jardin Majorelle 1

Jardin Majorelle 2

Cactus florecientes del polvo más rojido y aguas que brotaban de fuentes de vida. El Jardin Majorelle cuenta con un museo dedicado al diseñador Yves Saint Laurent, quien residía en su casa de Marrakech por largas temporadas para recargar su creatividad de inspiraciones marroquís. 

Jardin Majorelle 4

Jardin Majorelle 5

Jardin Majorelle 6

Una vez visto este precioso y perfecto lugar exótico y lleno de vida, fuimo en busca de nuestro equipaje para coger el bus que nos dejaría en el aeropuerto de vuelta a Barcelona y dar por terminada nuestra experiencia de 2 días en Marrakech.

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