Bosque de Banff

Bosque de BANFF, bosque de Elfos, Enanos y Ents

Bosque de Banff

“La Tierra es en realidad la mejor obra de arte”

Andy Warhol

-High-

 

Hay otro mundo llamado parque nacional de Banff, un lugar que no ha sido explotado por el hombre. Un lugar en el mundo donde solo habitan Elfos, Enanos, Ents y animalitos que cuidan de este sitio. Los Canadienses adoran este lugar y muchos de ellos pasan parte de sus fines de semana a la sombra en el bosque de Banff.

Durante el 2017, entrar al bosque de Banff y a todos los parques nacionales de Canadá fue completamente gratuito, pues se celebraba el 150 aniversario del país como un Estado Confederado. Además Banff se encuentra entre los parques declarados Patrimonio de la Humanidad y es el más viejo de Canadá.

Sino el precio de entrada a cada parque es de 30$ que incluye un coche con 4 adultos. Pero si vais a visitar muchos parques nacionales, os recomendamos el Annual Pass que te permite entrar en todos los parques nacionales, las veces que desees durante 1 año por el precio de 80 dólares, e incluye el acceso de cuatro adultos en un coche.

Este parque nacional es un lugar maravilloso, poderoso y fascinante. Contiene varios de los lagos más bonitos del mundo y es un bosque con olor a madera real, sin talar, de pinos, abetos y árboles centenarios robustos, anchos y de una altura inmensa.

Seguíamos con nuestra visita por la zona oeste de Canadá. Un viaje que había comenzado en Vancouver, donde habíamos alquilado nuestra casa rodante y donde comenzaba el mejor viaje que habíamos hecho desde Filipinas y Monument Valley.

Un espectáculo lleno de naturaleza salvaje, animales libres que corretean cruzando las largas carreteras que delimitan una zona de bosque con otra.

Lagos de aguas cristalinas, heladas con restos de nieve y coníferas densas de verde oscuro.

De este bosque de Banff, bien se podría escribir un libro donde millones de seres maravillosos conviven.

Junto con nuestras aventuras en el Parque Nacional de Jasper que ya os relatamos hace unas semanas, el bosque de Banff se ha convertido en el sueño de volver con nuestra casa rodante, Guspira a pasar una larga temporada.

Cada día que pasábamos en estas tierras, más maravillada me encontraba, incluso comencé a idear el viaje a Alaska, aun sabiendo que para eso tendrían que pasar unos cuantos años.

Pero la idea de pensar que si Canadá era así, ¿Alaska todavía podía ser más espectacular en cuanto a naturaleza radiante, brillante y libre?

El bosque de Banff se encuentra en un Parque Nacional ubicado en la Columbia Británica al oeste de Canadá.

La primera visita canadiense nace en el lago Kekuli, un lago donde practicar piragüismo y otros deportes de agua como el bañismo que practicamos nosotros.
El agua estaba fría pero no tanto como para dejarte sin aliento y el sol calentaba bastante, así al salir notabas el regustillo de haberte refrescado en esas aguas envueltas en cielo azul claro.

Kekuli Bay (2)

Kekuli Bay (1)

Nos marchamos hacia un pueblo abandonado, el Three Valley Gap Ghost Town, un asentamiento fantasma que incluye un hotel, un garaje con una colección de autos clásicos de todas las décadas, una colección de edificios patrimoniales y algunas locomotoras antiguas de la época en que funcionaban con carbón. Un lugar muy curioso y realmente fantasmagórico, no tanto por lo que es el asentamiento sino por lo muñecos que reproducen escenas cotidianas del día a día como los niños en una escuela o una pareja contrayendo matrimonio en la iglesia.

Three Valley Gap Ghost Town (1)

 

Three Valley Gap Ghost Town (2)

Three Valley Gap Ghost Town (3)

Y de pasearnos entre fantasmas, lugares abandonados y retrocesos al pasado nos marchamos al monte Revelstoke, originalmente llamado Mount Revelstoke National Park. Prados y colinas alimentados por el verde claro del césped que esconde a los coyotes, linces y caribús que han hecho de este lugar, su casa.

Como anochecía más bien pronto, fuimos a alojarnos al Revelstoke Koa Campground.

Los campings de allí son un auténtico lujo y privilegio de vistas al lago, donde además adquirimos una parrilla para asar carne o las famosas marshmallow que son más conocidas en EEUU que en Canadá.

Amanecimos desayunando allí con el olor al café acuoso que hacen los canadienses y comenzamos nuestro 2º día llenando los depósitos de agua en el camping, así con lo indispensable ya podíamos irnos a visitar el bosque de Banff desde el Giant Cedars donde hicimos la primera parada del día. Como su primer nombre indica, Gigantes. ¡Y tan Gigantes! Árboles que parecen no tener final. Levantamos la vista unas cuantas, muchas veces y parecía imposible ver el final del tronco de los árboles. Sí, justo allí donde el sol los alimenta de vida. Limpio y muy cuidado, con escaleras  y sendero de lamas de madera que te indica por donde puedes ir y qué no debes pisar para proteger la especies de flora que habitan en este bosque oscuro, lleno de musgo y helechos.

Giant Cedars (1)

Y entre tanta flora habitan los enormes osos grizzly y los osos negros que pudimos ver más adelante, refrescándose en el río Blue River Black Spruce Providencial Park.

En las zonas boscosas, los pumas y linces campan a sus anchas de igual manera que las nutrias lo hacen en los ríos y las comadrejas en los prados. Siendo los lobos los mamíferos depredadores por excelencia del bosque de Banff.

Y de allí, pasando por Glacier National Park hasta llegar al Kicking Horse River, un paraje con olor a río de gran caudal. Los ríos huelen a seres salvajes que corren para vivir de verdad.
Cada vez nos adentrábamos más en la alegría de la naturaleza de las rocosas canadienses. Preciosa realidad que nos acompañaba a nosotros, nuestros ojos, oídos y emociones.

Kicking horse River

Visitamos el Yoho National Park por donde fluye este río que no sabe si decantarse por el blanco o el azul. Y allí danzando por el parque nacional llegamos al Johnston Canyon por una ruta que seguía el recorrido del río con cañones llenos de caudal de agua que bajaba a presión.
Paseamos haciéndonos todo el recorrido, refrescandonos con el agua que nos remojaba al caer por allí tan velozmente como los caballos cuando cabalgan por los prados y el aire les azota las crines.

Terminamos la caminata, cogimos nuestra autocaravana y fuimos a parar a ese paraíso que tanto esperábamos ver, el lago Louise.
Un enorme lago con muchos colores maravillosos y reales, color azul, diferentes verdes, marrones, blancos y todos nacidos de la naturaleza. Aunque más explotado que otros mas preciosos aunque sin desmerecer la belleza de un lago nacido de un glaciar.

Lake Louise (2)

Lake Louise (5)

Lake Louise (1)

Nos empezó a llover a mares y teniendo en cuenta las pocas horas de luz que nos quedaban nos fuimos a la autocaravana a esperar entre el frondoso bosque de Banff a que escampara y seguir visitando el siguiente lago, el Moraine. Un lago todavía más bonito que el Louise, aunque no más famoso. Precioso con un mirador en lo alto de una montaña de fácil acceso por una escalera de piedra tallada por el hombre y algunos tramos de camino de tierra.

Como os decía, nada que enviarle a su compañero Louise. Mucho más salvaje, menos comercial y rodeado de abetos y montañas.

Moraine Lake (1)

Moraine Lake (3)

Vistos ambos paraísos fuimos en busca del camping donde pasar la noche. Escogimos el Lake Louise Campground que se encontraba allí mismo, a 3 minutos del lago.

Pasamos la noche disfrutando del sonido de la lluvia caer contra la autocaravana y amaneció con un sol espléndido que iluminaba el manto de hierba que crecía en el camping, parecían diamantes a punto de deslizarse desde la punta de la hoja.

Nuestro plan del día hoy se iniciaba recorriendo las largas carreteras que dejan los bosques a cada lado y mantienen las nevadas aun siendo verano en los picos de las montañas. Llegamos al parking del lago Peyto y aparcamos nuestra autocaravana de alquiler al lado de otras tantas para comenzar los 10 minutos de caminata hasta llegar a las visitas del lago Peyto, un deslumbrante lago de color azul cian, con el contraste del blanco de las nevadas invernales y el verde oscuro del frondoso bosque hacía resaltar todavía más ese azul del lago.

Bosque de Banff

 

Peyto Lake (2)

Peyto Lake (1)

Hoy el día iba de lagos y seguíamos visitando al hermano de este precioso lago azul, tan solo a 4 minutos se encuentra su alma gemela, únicamente separados por montañas visitábamos el lago Bow, iluminado por el sol y con el reflejo de sus escoltas, las montañas.

No había lugar que no nos sorprendiera, concretamente a mí me dejaba sin palabras, el problema es que a cada lugar que llegábamos me quería quedar por momentos infinitos.

Lake Bow

Nos marchamos a comer con nuestras adorables vistas, cocinar viendo estos paisajes es un lujo que ni en el mejor restaurante. Podíamos escoger comer dentro de la AC o fuera. Cada dos por tres encontrábamos mesas de picnic y zonas de fuego a tierra donde cocinar la comida en el exterior. Es curioso como está permitido hacer fuego en los bosques en simplemente unos hoyos rodeados de piedras. Me sorprendía gratamente porque esto en España es impensable y mira que hay sitios preciosos también, lástima que todo esté prohibido.

Después de una siesta a orillas del lago fuimos pasear por el bosque con la intención de ver algún oso, pero nada, sin suerte nos fue anocheciendo y animados por los canadienses de la zona, decidimos hacer una parrillada. Con la ayuda de un buen hombre robusto de barba, camisa de cuadros, pantalón vaquero y botas, un look de lo más canadiense, conseguimos encender el fuego. De hecho si no llega a ser por ese hombre, todavía estaríamos intentando encender el fuego. Y aunque ni asando carne aparecieron los osos, fue una experiencia super divertida que terminamos con unos marshmallows de postre.

Parrillada en Banff

Nuestro último día contaba con un avistamiento muy especial. Por fin íbamos a ver osos. Si los osos no venían a nuestro encuentro, iríamos nosotros a verlos a ellos. Y no solo osos, pudimos ver el nido de un águila bebé que espera el regreso de su madre con comida.
Todo esto bordeando el río Blue River Black Spruce, un río que además de tener un paisaje de película, cuenta con diferentes zonas recreativas como varias zonas de picnic o una empresa de safaris para el avistamiento de animales con canoa, lancha o jeep. River Safari es muy recomendable si vas con niños, ya que te explican todo lo que desees saber sobre los osos, águilas, tiene una duración de aproximada de 2 horas con lo cual no se hace pesado y por un poco más te garantizan el avistamiento de osos o te devuelven el dinero.

Blue River Black Spruce Providencial Park (6)

No es precisamente barato pero nos mereció la pena. Si quieres saber más sobre la oferta de excursiones y/o precios, te dejamos el link.

Y otra opción es sabiendo de antemano que en esta zona hay varias familias de osos, aventurarse a encontrarlos mientras disfrutas de un agradable paseo por las profundidades del bosque.
El bosque de Banff en muy agradable para pasear a plena luz del día sin peligro alguno, siempre que no lleves comida que puedan rastrear con el olfato.

Blue River Black Spruce Providencial Park (2)

Blue River Black Spruce Providencial Park (5)

Blue River Black Spruce Providencial Park (4)

Blue River Black Spruce Providencial Park (3)

Y con estos momentos tan especiales, tan increíbles y naturales nos despedimos de uno de los mejores viajes que hemos hecho hasta ahora.
Recuerda alquilar una autocaravana para visitar las montañas rocosas, la libertad de despertar en los lagos, de cocinar delante de un ciervo o bañarte con halcones volando sobre tu cabeza es algo único que merece la pena vivir.

 

Definitely, you are not canadians!!!

 

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