BALICASAG, la perla marina de las Bisayas

Balicasag y Virgin Island

“La mente es como un paracaídas, sólo funciona si se abre”

Albert Einstein

-Welcome Home-

Volar por debajo del mar mientras millones de peces bailan al ritmo del sonido que emiten las olas chocando contra el arrecife, ha sido hasta ahora una de las sensaciones más increíbles que he sentido junto con la sensación de confianza en la vida viajando en moto mientras Javi la conduce y poder abrir los brazos al aire como si fuese un águila planeando sobre una llanura sintiendo el aire caliente ayudándome a mantenerme aquí y ahora.

En moto por Filipinas

Nos despertamos muy pronto con la intención de pedirles a los dueños del hotel que nos llevasen de excursión a Balicasag y Virgin Island. Ayer ya sabéis que nos quedamos con las ganas. Y cuando volvimos de cenar la propietaria del hotel, una anciana muy educada y simpática nos ofreció la posibilidad de llevarnos por la mitad de precio de lo que nos iba a costar con el organizador de las excursiones que nos ofrecían en Alona Beach, con el cuál habíamos perdido 700PHP.
Pero ya sabemos que a veces los planes se tuercen y en este caso se desviaron un poquito. Hoy tampoco podíamos hacer la excursión porque el viento era fuerte y nos advertían que por precaución era mejor cancelar el plan.
Era muy pronto, las 6.00 am y la isla ya estaba bien activa, teníamos sueño pero en vez de volvernos a la cama, hemos cogido el mapa y mas o menos planeamos ir en dirección a una playa con buena pinta y poca publicidad, Momo Beach.
Por el camino no he podido resistir la tentación de medio tirarme de la moto para saludar a una vaca flacucha que pastaba casi a pié de carretera, al principio desconfiada pero sin apartarse me olía hasta que ha decidido rechupetearme la mano en busca de algún sabor saladito de sudor o de simplemente manos sucias.

Vaquita Bohol

Llegamos a la playa y nada más llegar a una zona de arena con mesas de picnic que hay en la propia playa Javi me pregunta donde dejar la moto, como si yo fuese ciudadana Filipina que veranea en Momo y de repente en ese instante aparece un hombre de aspecto angelical que se presenta con una sonrisa.
Se llama Ritchie y trabaja aquí, bueno aquí y allí, hace un poco de todo. Nos dice que podemos dejar la moto dentro del hotel y así lo hacemos. El hotelito  de Momo Beach es precioso, está delante del mar, de hecho está en la mismísima arena de la playa. Es el Escapada Seaside Hotel, tiene buenos precios, ofrecen desayunos y la ubicación y vistas desde las habitaciones son inmejorables.

Hotel Momo Beach

Nos ofrece algo de beber y nos dice que podemos dejar nuestras pertinencias en el salón del hotelito. Iniciamos una conversación para conocernos un poco, habla un perfecto inglés y bromeando nos explica que en filipinas usan muchas terminaciones de lengua española, pues Filipinas tuvo una gran influencia y presencia hispana que a día de hoy sigue teniendo peso. Es un hombre muy agradable en seguida sentimos que tenemos mucho que aprender de él. Después de una mini conversación sobre nuestra procedencia, el resto de destinos en Filipinas que vamos a visitar etc… nos revela cuál es su función dentro del hotel. Su pareja trabaja allí y él ofrece excursiones en el barco de unos amigos a las islas Balicasag y Virgin Island y ese bonito día muy soleado venía a recoger a una pareja para enseñarles el suelo submarino de ambas islas.

Nos pregunta si queremos acompañarle y Javi y yo nos miramos atónitos, sin podernos creer que íbamos a poder ir a las islas que tantas ganas teníamos, a bañarnos con tortugas marinas y un fondo marino espectacular.
Nos especifica que la excursión no tiene ningún coste más que la gasolina del barco y una tasa que se paga al llegar a la isla que sirve para la conservación de ella y de los arrecifes. Javi y yo accedemos a la invitación muy contentos y sin entender muy bien como habíamos acabado allí y conociendo a este hombre tan agradable y simpático que nos quería enseñar parte del territorio donde vive.

Cogemos algunos bártulos, nuestras gafas, tubo, toalla y las cámaras, una Canon Ixus 182 y nuestra GoPro para pegarle un buen baño.
Llega el momento y aparece el barquito en la orilla, nos subimos a él y nos dicen como colocarnos para hacer contrapeso y coger bien las olas, pues como hace un poco de viento es preciso colocarnos de una determinada manera. Junto con nosotros vienen Ritchie, y una pareja joven compuesta por una chica de China y el joven de República Checa. La muchacha es muy simpática aunque algo introvertida pero muy educada y tiene una sonrisa permanente en la cara y el chico es extraño, se ha traído un ukelele y aunque yo siempre he tenido ganas de aprender a tocarlo, no se me pasa ni por asomo el pedirle que me lo deje tocar, pues tiene una cara de pocos amigos, es seco y contesta fatal.

En Barco hacia Balicasag

A todo esto, mientras vamos hacia allá nos empapamos de agua por las sacudidas del barco contra las olas y Ritchie ríe sin parar  y nos tranquiliza diciéndonos que es normal a la vez que mira el cielo y con los dedos hace un gesto como si cortase las nubes con una tijera. Nos dice que las nubes se disiparán si hacemos esto y que quedará un día claro. Todos nos sumamos a cortar nubes con los dedos excepto el amigo checo.

En Barco hacia Balicasag 2

Llegamos a Balicasag, es una isla pequeña llena de nativos filipinos, lo más parecido a indígenas que hemos visto hasta ahora. Viven en la isla y se alimentan de pescado y frutas. Al vernos aparecer nos ofrecen pescado fresco recién cogido, abalorios que hacen las mujeres a mano e imanes hechos con la corteza del árbol que nos venden a bajo precio. Todos son felices y disfrutan del aquí y ahora. De hecho ellos no se plantean la vida de otro modo distinto del de vivir el presente.

Desayunamos un pescado a la parrilla para los dos, fresco, parecía que lo habían pescado para nosotros 5 minutos antes de pedirlo.

Desayunando en Balicasag

Todo ha sido idílico, como en una película. Al acabar el almuerzo mientras mirábamos a nuestro alrededor todo lleno de océano, palmeras, cocoteros, sonrisas, pescadores, niños salvajes y al final nuestro nuevo amigo que se acercaba a decirnos que ya podíamos subirnos a una especie de canoa que nos llevaría a la zona de inmersión donde bucearíamos con tortugas marinas y un fondo marino lleno de vida a todo color.
Primer chapuzón

Me subo a la canoa con un arte que alucinaríais, aunque el mejor arte vendría después. Nos colocamos de tal manera para que la canoa no vuelque, y el señor rema que te rema hasta la zona de arrecifes de coral.

Primer chapuzón 2

Y allí empieza el espectáculo, 5 o 6 tortugas nadando con nosotros con un movimiento suave y delicado se deslizan por el agua como si flotaran, se posan sobre el coral mientras mueven la boca capturando cualquier ápice de alimento, danzan con el compás de las olas del pacífico.

Tortuga Balicasag

Tortuga Balicasag 2

Nos sumergimos para ver el fondo marino de peces multicolor que nos rodea y encontramos toda la gama de colores, desde el azul pacífico más intenso hasta el azul turquesa más mediterráneo, verdes, amarillos, naranjas, millones de estrellas de mar grandes y voluminosas.

Estrellas de mar

Y allí nos hemos quedado un rato flotando en esa inmensidad, intentando imitar los movimientos delicados de las tortugas e intentando hacer unas cuantas fotos que salieran decentes dentro de las 400 fotos que se estaban llevando estas protagonistas.

Tortuga Balicasag 3

Al acabar esta aventura nos hemos subido al barco que nos había llevado a Balicasag, lo de subido es un decir… todos se han subido y yo en el intento por subirme me he caído de culo de nuevo al mar.
Segundo intento y parece ser que el definitivo hasta que una vez en el barco pego un resbalón y vuelvo a caerme, esta vez en un sito más duro, la popa del barco. Javi no puede evitar reírse y yo me muero a carcajadas. Ritchie viene corriendo con la intención de salvarme una vez ya en el suelo pero sus intenciones son tan buenas, es tan agradable. Me pregunta de modo gracioso que como es posible que me haya caído dos veces en tan solo 50 segundos. Javi le contesta que es algo normal en mi. Realmente así es, este tipo de cosas y parecidas suelen pasarme.

Estrellas de mar 2

Dejamos la isla de Balicasag detrás nuestro e iniciamos el viaje hacia Virgin Island, que como su nombre indica deducimos que será una isla virgen.

Yendo a Virgin Island

Nos acercamos a Virgin Island y vamos que si es virgen, y tan virgen, es un mazacote de arena completamente blanca con algunos arbustos que crecen en mitad del mar y entre todo ello unas bonitas estrellas de mar muy preciosas que encontramos mientras saltamos, bailamos y demás tonterías que nos divierte hacer porque nos conecta con nuestra alegría.

En Virgin Island

Aquí hemos probado la carne de erizo recién cogido y sin cocer ni nada, más crudo imposible, le ponen un poco de vinagre y para dentro de la panza. La verdad es que está súper sabroso, sabe mucho a mar.

En Virgin Island 2

De Virgin Island a Momo Beach, la playa que nos ha enamorado y es llegar a Momo y Ritchie nos ofrece una cerveza a la orilla del mar medio en remojo. Descubro un columpio que se sujeta del tronco de un árbol. No podría haber mejor entretenimiento para mí. Me paso un buen rato hasta que se me arrugan los pies y se vuelven ásperos.

Momo Beach

Mientras tanto Rirchie diseña una excursión para mostrarnos lugares de interés de Panglao y nos lleva a descubrir las cuevas de Hinagdanan, unas cuevas con unos dibujos pintados y grabados en la piedra de las paredes de la cueva, una cantidad de agua considerable que ha erosionado la piedra y se ha quedado estancada produciendo un lago.

Cuevas de Hinagdanan

Cuevas de Hinagdanan 2

Cuevas de Hinagdanan 3

Al finalizar la visita nos enseña el Hotel más lujoso y caro de toda la isla, el Bellevue Resort.

Bellevue Resort

Justamente en el acceso del parking de este hotel es donde la batería de la moto parece quedarse medio muerta y nos toca empujar la moto hasta que se nos ocurre recurrir al pedal de arranque y es entonces cuando veo pasar a una especie de “cocodrilo” por delante de nuestras narices. ¡Menudo dinosaurio! ¿Pero eso que es?

Volvemos a Momo Beach y estupefacta me dirijo a Ritchie a explicarle que una especie de cocodrilo se ha paseado por el camino de tierra adentrándose por los matorrales y me mira extrañado a la vez que me dice que no hay cocodrilos en Panglao y su pareja que está estirada en una hamaca colgante nos explica que posiblemente se tratase de una iguana o lagarto grande. Pero grande no sería la palabra, aquello era enorme. Y como era de esperar en cuanto consigo Wifi me pongo a buscar como una obsesa el nombre de dicho animal. Para todos los curiosos se trata de un lagarto monitor de agua.

El atardecer comienza a asomar y sentados a la orilla del mar a la vez que escuchamos  a Ritchie explicar la historia de su vida hasta la actualidad y cuál es su verdadero oficio. Ayuda desinteresadamente a las personas que más lo necesitan. Su voz y todo lo que transmite es amor puro, él es amor y todo lo que rodea se convierte en amor.  Ritchie que ha estudiado fisioterapia se ofrece a masajear la rodilla de Javi que de tanto fútbol la tiene un poco oxidada. Mientras palpa su rótula le recomienda comer más manzanas y plátanos, debió dar en el clavo porque justamente Javi no come mucha fruta.

Atardecer Momo Beach

Atardecer Momo Beach 2

Se nota que esta especie de ángel disfruta ayudando a los demás.
Termina con su masaje y con cuatro recomendaciones, unos ejercicios muy básicos repetidos tres veces diarias, y nos invita a cenar.

Masaje Ritchie

Acudimos los 4, su pareja, él y nosotros dos pero a la hora de pagar nos negamos a dejarle pagar adelantándonos e invitándolos nosotros. Pues con todo lo que nos ha ayudado, el maravilloso día, compañía y aprendizaje que nos ha regalado, nosotros también queríamos contribuir en algo.

Cena en Bohol

Para terminar nuestro bonito día saltando de isla en isla hemos querido celebrar nuestro aniversario juntos en la piscina del hotel con una luna preciosa y un calor sofocante. La piscina nos invitaba a dormir allí dentro pero por riesgo de ahogo quizá la mejor opción es la que hemos tomado, enrollarnos en la toalla “pelusera” y a dormir sobre el bálsamo de aceite en el que nos despertaríamos mañana, (nuestros cuerpos aceitosos por la humedad).

Vuelta Isla Divina Inn

¡Maayong gabii matam-is nga mga damgo nga ikaw!

 

PRESUPUESTO DE BALICASAG (FILIPINAS)

Presupuesto Balicasag

 

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