BOHOL Recorriendo lugares en la selva

Bohol

” El que puede cambiar sus pensamientos, puede cambiar su destino”

Stephen Cran

-Another Love-

Como dice el título de la canción, otro amor, así sentía yo a esta tierra, como otro amor, me había enamorado del verde más verde y el azul más limpio. La piel nos brillaba más que nunca y no por lo del aceite que os comentaba ayer. Teníamos la piel muy limpia y todo nuestro cuerpo estaba relajado. Ya no se si eran las vacaciones o nuestro estado mental recibiendo amor.

Cada vez tenía mas claro que mi lugar en el mundo no tenía un sitio fijo, yo soy un alma libre y como tal deseaba vivir así. Y es que todos no nacemos para cumplir la misma misión de encerrarnos en un bonito despacho de una 9ª planta con vistas a la ciudad. Ni todos nacemos para vivir en un mismo sitio.
Nos despertamos sin cansancio, seguramente por la emoción de visitar una nueva isla casi sin habitar.

Hoy nos tocaba descubrir  Balicasag y Virgin Island. Habíamos quedado en Alona beach, donde ayer nos pararon con la moto para vendernos la excursión.
Llegamos a las 6.00h am, justo a la hora que habíamos quedado. Otras parejas que venían a la excursión llegaban con retraso y nos íbamos a perder el avistamiento de delfines. Estos solo salían a primera hora de la mañana a comer y divertirse saltando las olas del pacífico.
A la espera de que vinieran el resto de componentes de la visita, hemos entrado en una especie de tienda de alimentos y hemos comprado unas galletas y una botella de agua para desayunar. Y sentados a pie de una escalinata hemos estado desayunando y acariciando unos perritos que se nos acercaban buscando comida y algo de mimos.

Perros Bohol

Cuando ya estábamos todos nos hemos dirigido al muelle donde embarcaríamos para ir a la primera isla, pero el viento soplaba en contra de nuestra ilusión por hallar la isla, así que la excursión se suspendía hasta mañana pero no contentos con lo que nos acababa de pasar hemos pedido que nos devolvieran lo que pagamos de reserva ayer y nos han dicho que no porque la excursión únicamente se posponía para el día siguiente, no se suspendía, y en todo caso si queríamos la devolución del importe pagado tendríamos que ir a buscar al organizador.

Puerto

Novatada filipina. Ya habíamos leído que no pagáramos absolutamente nada antes de realizar ninguna actividad pero nosotros por confiados salíamos escaldados. Primera y última vez que nos tomarían el pelo.

Dispuestos a salir de aquel muelle han empezado a aparecer gallinas, perros y niños y detrás de los niños una casa de paja con unos cerdos bien hermosos.

Aquí mismo

Los niños nos han pedido el desayuno que nos estábamos comiendo y sin pensarlo dos veces se lo hemos dado. Después, al terminarse los alimentos nos han pedido dinero y les hemos dado parte de lo que llevábamos, hasta que hemos visto que detrás de ellos, a más distancia había un grupo de hombres jóvenes esperándoles para recoger el dinero que le acabábamos de dar. Imagino que sería una mafia que utiliza a los niños.
Siempre se utiliza a los más débiles, a los que más se puede manipular y como no hay ser humano más puro que un niño pues siempre pagan ellos.

Un poco molestos  por lo que acabábamos de presenciar y por la anulación de la excursión sin apenas información, hemos ido a buscar al organizador y ni rastro de él así que en vez de enfadarnos que era la primera opción de todas, hemos decidido cambiar nuestra actitud e improvisar un nuevo plan para seguir disfrutando del día tan bonito que nos esperaba por delante, además se aclaraba el cielo y comenzaba un día precioso como para pasarlo enfurruñados.

Otro de los lugares de interés por el que queríamos perdernos y ver si eramos capaces de detener el tiempo, eran las Chocolate Hills, unos montículos de verdes prados que sobresalían hacia arriba como si fueran montones de mini montañas perfectamente colocadas en medio de una profunda selva. En el más alto montículo habían hecho un mirador al cual se accedía subiendo un sinfín de escaleras que parecía que te llevaban al cielo.

Salimos de Panglao con nuestra moto, nuestra cámara y nuestros chubasqueros tan felices porque sabíamos que íbamos a tener un día genial, con lluvia o sin ella pero genial.
Además de subir a las Chocolate Hills habíamos dicho de pasear por el Río Loboc y visitar la reserva de Tarseros que nos quedaba en el mismo camino.
Los Tarseros son los primates más pequeños del mundo, duermen de día y se aventuran a comer de noche, se alimentan de insectos aunque algunas veces también se comen alguna cría de pájaro o alguna culebra. Cuando se sienten estresados por ruido o agobiados se suicidan así que viven en zonas donde abunda la paz.

Javi conduce y yo voy mirando el mapa de Bohol que curiosamente tiene los pueblos más grandes con nombres españoles, teníamos que ir en dirección Carmen pero pasamos por Albuquerque con un ruido estomacal de hambre que hacía eco en aquella isla. Hecho que nos ha “obligado” a estacionar la moto en el borde de la carretera para entrar en el primer puesto de cazuelitas de donde salía un olor maravilloso a especias, a tierra, selva y mar.

Cartel Alburquerque

Aquí comienza mi amor por las cazuelitas de olores subliminales. Mi estómago se ilusiona nada más percibir esos olores y Javi y yo sonreímos a la vez que pronunciamos ¡CAZUELIIITAS!

Cazuelitas

El establecimiento es extraño, nadie diría que es un bar o restaurante, a mí me recuerda a una trastienda o a la cocina de una casa antigua de pueblo. Manteles de plástico viejos y rotos, moscas sobrevolando los olores, una nevera de la década de los 70 con bebidas gaseosas en botellas de cristal.
Y justo en el mejor momento un simpático señor sentado detrás nuestro que nos mira y sonríe a la vez que se acerca a nuestra mesa para preguntarnos si somos europeos. Le explicamos que somos españoles y hace mención de Messi y del Barça mientras ríe a carcajadas. El señor nos pregunta cómo estamos viviendo nosotros el Brexit, y como nos está afectando a la vez que vamos escogiendo lo que vamos a comer levantando cada tapadera de esas viejas cazuelitas de aluminio que hacían servir nuestras bisabuelas en los pueblos y haciendo salir hacia fuera esos aromas tan ricos concentrados por el calor ahí dentro.

Terminamos escogiendo unos fideos, pollo rebozado y arroz, el arroz que no falte, siempre viene acompañando nuestros platos.

Desayunando

Todo está buenísimo y terminando nuestras conversaciones con nuestros nuevos amigos autóctonos nos despedimos para seguir la ruta hacia Chocolate Hills.

Amigos del camino

Sabíamos que cada día habría algo digno de recordar por su carácter gracioso, porque esto era algo que nos venía pasando en cada viaje. En este caso el anécdota de hoy iba a ser el palmerazo que me iba a comer.

Javi iba conduciendo cuando agachó la cabeza para esquivar una inmensa hoja de palmera y yo que iba detrás enganchada a él como un canguro me he llevado el bofetón de la palmera sacudiéndome en toda la boca como un latigazo. ¡Que dolor!

Dejamos atrás la civilización de los pueblos más habitados y más conocidos y nos adentramos en zonas más campestres y de golpe, de regalo para nuestros ojos, unos campos de arrozales de un verde claro que al viento parecen olas del mar revolcándose en la orilla, dejando los arrozales detrás nos metemos de lleno en una carretera que cruza un bosque de frondoso verde oscuro, seguramente habitado por millones de especies. Al dejar el bosque detrás, pasamos por delante de la reserva de Tarseros pero decidimos dejarlo para más tarde cuando estemos de vuelta de ver la Chocolate Hills ya que volveremos por el mismo camino.

Chocolate Hills Bohol

Paisaje Bohol

Paisaje Bohol 2

Entramos en el parking de las colinas de chocolate, las llaman así porque en cierta época del año están de color marrón y parecen montículos de chocolate pero en este momento que las visitábamos nosotros estaban verdes.
A la entrada del párking nos cobraron 50 php por visitar la atracción natural.
Ya no solo eran las colinas sino todo el recorrido que merecía mucho la pena, era una forma de sentirse en completa libertad, recorriendo esas carreteras el tiempo no corría deprisa, todo iba lento, hasta podías poner conciencia en los montones de burbujas de oxigeno que entran por la nariz cuando respiramos.
Javi ni rastro de alergia y yo siempre he pensado que su alergia es debida a la sociedad en la que vivimos, a las normas, al estilo de vida deprisa, de obligaciones y falta de fidelidad a sí mismo en no hacer lo que realmente le gusta o le place. A mi me sucede lo mismo pero con unas glándulas del ojo derecho que se me obstruyen, y tengo que estar cada dos por tres visitando al oftalmólogo. Curiosamente durante estos días tenía el ojo mejor que nunca.

Aparcamos nuestro transporte de dos ruedas en un pequeño mirador desde donde se veía selva, selva y nada más. Kilómetros de selva que se hallaban ante nuestros ojos, un auténtico privilegio.

Selva

Nos damos la vuelta y un sinfín de escaleras hacia arriba que llegaban al cielo, un cielo azul claro, muy claro y un sol brillante que abrasaba nuestra piel.
Comenzamos a subir, una buena manera de hacer ejercicio después de 2 horas conduciendo sentados con una única parada en Albuquerque, teníamos el culo cuadrado y aplastado y aunque ver ese montón de escaleras nos hacía resoplar, mirar hacia arriba era esperanzador para volver a tener un culo humano, volver a nuestro estado natural.

Increíble, maravilloso, nos encanta, ¿cómo es posible que la naturaleza haya creado ese espectáculo salvaje? Nos quedamos un buen rato presenciando aquellas colinas. El resto de visitantes llegan allí arriba, se fotografían y se marchan. A mí me enamora quedarme un rato disfrutando el paisaje, para correr ya tengo el día a día de mi vida. Ahora estamos de vacaciones y soñamos con no volver a tener vacaciones sino cambiar el concepto de vacaciones una vez al año por vivir viajando y haciendo lo que nos gusta mientras eso que nos gusta nos reporta ingresos.

Chocolate Hills

Chocolate Hills 2

Allí nos recreamos grabándonos vídeos y sonriéndole a la vida. Y después de esa bendita recreación nos marchamos escaleras abajo mientras me planteaba el porqué me agacho en las fotos. En todas. ¿A caso me siento inferior a los demás? Es una tontería pero lo hago constantemente en todas las fotos, siempre, sea como sea la foto y sea al lado de quien sea siempre me agacho para estar en un lugar más abajo que mis compañeros de fotografía. Supongo que con el ritmo de vida que llevamos nunca me paro a pensar en cosas así, me pasan desapercibidas pero cuando me relajo y tengo más consciencia de mí misma entonces me planteo estas cosas que de otro modo no hago.
Se lo explico a Javi mientras bajo las escaleras y me propone una fotografía a la inversa, él agachado y yo de puntillas y la verdad es que me incomoda un poco hacerme esa fotografía pero decido comenzar a cambiar pequeñas cosas de mi vida, algo tan insignificante como eso.

Nos marchamos de allí con la moto y de golpe Javi me señala al suelo, una gigantesca serpiente muerta en medio de la carretera. Había cometido el error de cruzar por la carretera en un mal momento cuando algún coche justo pasaba por allí y no pudo esquivarla.
Confío que nadie la mató a posta pues una de las cosas que más me estaban llamando la atención de esta isla de filipinas era el amor y respeto que le tenían a los seres vivos.

De camino a la reserva de Tarseros vemos justo a la entrada una especie de caseta con una familia sentada casi a pie de la carretera, charlan y ríen, mientras uno de los miembros de esa familia corta unos cocos verdes con un sable que da miedo. El hombre tiene una pila de cocos acumulados en un gran cesto. Nos ofrece uno por 10php.
Me alucina ver la facilidad como los corta, es increíble aunque seguramente lleve haciéndolo desde niño. Primero lo abre por la mitad y nos deja beber el agua que lleva el coco dentro. Está riquísimo y nos sabe a poco pero a gloria. Su sabor es dulce y refrescante, completamente natural. El señor nos explica que este tipo de coco se llama Buco.
Después corta un trozo de la corteza y nos enseña que nos servirá para cortar la carne del coco.
Aquí todo es natural y fascinante. ¿Quién quiere una cuchara teniendo un trozo de corteza de coco?

Buco

Nos dirigimos a la entrada con nuestro bonito buco que poco a poco vamos saboreando y cortando su carne blanca muy cremosa y antes de entrar tiramos la carcasa que ya no podemos rebañar más.
A la entrada de la reserva dejamos todos nuestros trastos, los cascos, y los chubasqueros a los que les acabaremos dando utilidad pues se está poniendo gris el día.

Bohol Tarsier

Millones de fotos, primates preciosos que nos miran con cara de asustados, y no me extraña, nosotros para ellos debemos ser ogros. Se encuentran subidos a los arboles y los abrazan con cariño mientras sus colas largas se deslizan por la rama principal hacia abajo. Son muy pequeños y tiernos y me alegra verlos en libertad y que tienen un lugar protegido donde nadie los puede cazar para negociar con ellos. Por la reserva hay algunos carteles que informan que no se pueden tocar, ni acercarte mucho a ellos pues son unos primates que cuando sienten el peligro o el estrés pueden suicidarse como os comentaba antes, hay que andar en silencio por la zona y no se permite hacer fotografías con flash. Después se trata de que la gente sea respetuosa y haga caso de las normas establecidas pues son por el respeto y amor hacia estos serecitos.
Nuestros compañeros de excursión aceptan las normas, nadie grita ni los fotografía muy de cerca, aunque para verlos nos tenemos que ayudar entre todos porque son tan pequeños que cuesta encontrarlos. Así que cuando alguna persona que se encuentra buscando alguno y lo ve, nos llama a los demás en silencio para que todos podamos verlos.

Tarsier

Tarsier 2

Terminamos viendo unos 5 o 6 Tarseros, la mayoría duermen durante el día, pues estos hacen vida nocturna. Y a la salida me encuentro con un sitio de batidos naturales de mango y plátano. Nos pirran y nos pedimos uno para compartirlo, ¡está buenísimo! Todavía no hemos probado uno que no nos guste, aquí la fruta es maravillosa. Sabe y huele mucho a fruta.

Batido frutas espectacular

Salimos de allí con la intención de dar una vuelta por el río Loboc que íbamos a encontrarnos de regreso a nuestra morada y con un lorenzo que abrasaba volteamos por allí durante unos 20 minutos mientras la morriña también nos adormecía los ojos.

Río Loboc

Aquel río era enorme, parecía el Amazonas rodeado de toda aquella selva. Bueno yo no he estado nunca en el Amazonas pero me parecía muy caudaloso este río.

Río Loboc 2

Por allí buscábamos una sombrita alejada de la selva para que no nos comiera ninguna clase de especie animal pero en vistas de que no encontrábamos ninguna fuera de terreno selvático tuvimos que saltar sobre nuestra “vespino” y a siestear en nuestra imaginación.

Divertido y apasionante es como llamaría yo al momento de sueño detrás de Javi mientras el sol nos calienta y el airecito ondea los pelillos de nuestros brazos. Momento de gustazo aunque haber encontrado un rincón para siestear a la sombra de los plataneros también hubiese estado muy bien.

Por el camino me voy fijando en los contrastes tan distintos en cuanto a la libertad. Y todo aquello que me parece diferente lo voy fotografiando aunque ya veréis la calidad de las fotos, no es nada buena pero se pueden apreciar los instantes que hemos vivido.
Paramos en un pueblo a estirar las piernas y aparece una cabrita, un perro y un gato, todos rodeando a Javi que en ese momento parece el protagonista de un cuento. Un momento muy especial que seguro que no olvidamos porque para nosotros los animales tienen algo especial.

Sin casco

Familia en moto

Cabrita, gato y perro

Llegamos al hotel y nos fuimos directos a la piscina sin tan siquiera entrar en nuestra habitación, fue cosa de necesidad, para quitarnos ese sueño que se había apoderado de nuestras cabezas y mientras nos pegábamos nuestro baño entre algún que otro besito aparecen en primer plano nuestros vecinos españoles mochileros que iban mochileando por toda Asia.

Piscina de vuelta

Eran una pareja joven como nosotros, de Barcelona y estaban justo en la cabañita de al lado, nos han caído súper bien y hemos estado hablando sobre batallitas viajeras y anécdotas varias de todos los viajes. Nuestra conversación ha terminado con sus planes de ducha y los nuestros de siesta. Lo último que he hecho antes de aposentar mi cabeza sobre el pecho de Javi ha sido dejarles el adaptador del enchufe a los vecinos catalanes y después de eso nos hemos despertado con otra necesidad básica para ser cubierta… Llenar la panza!

Para hoy hemos escogido deleitarnos en la zona turística aun sabiendo que nos iban a cobrar muchísimo más por cenar lo mismo que en otro sitio pero esto también forma parte de turistear por el mundo.
Como no, Javi cena carne… brochetas de ternera y un trozo de pollo y yo 6 gambas y un trozo de pescado parecido a la lubina. Parte de esa lubina ha servido para alimentar a unos cuantos gatitos que habían merodeando por aquí.

Cena Alona Beach

Y ahora que ya teníamos la panza llena ya estábamos listos para seguir durmiendo… jajaja y así fue como después de alimentar a la fauna gatuna y alimentarnos nosotros subimos a la moto y recorriendo los caminos de tierra que nos llevan a nuestro hotel nos cruzamos con un animal que camina de lateral… El cangrejo! Pero no un cangrejo normal, un enorme cangrejo con dos pinzotes grandiosos y ahí en medio de la selva cruzando el camino nos da las buenas noches.

Cangrejo Boholiano

 

PRESUPUESTO DE BOHOL (FILIPINAS)

Presupuesto de Bohol

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