De Manila al paraíso PANGLAO

Panglao

“Se mecía como si el océano estuviera haciendo el amor con alguna cosa”

Ernest Hemingway

-Ocean-

Con una calma total en el cielo, se abría para poder surcarlo en nuestro Air Asia. Digo nuestro como si fuéramos los propietarios y ni mucho menos. Pero era la compañía que habíamos escogido para volar a Bohol.

Eran las 4.45h de la mañana cuando se ha puesto ha sonar como un desesperado el “tiroriro, tiroriro, tiroriro” del móvil de Javi.
Ducha individual, los dos juntos no cabemos, primero me ducho yo porque tardo un poco más en desenredarme el pelo. Melena que después de la boda y antes de nuestro viaje intenso y duradero va a ser cortada porque no me veo en Autocaravana con agua limitada y con el pelo así de largo con el trabajo que da si lo quieres tener e condiciones.
Recogemos las pocas cosas que hemos sacado de la mochila y nos despedimos de nuestra habitación/cueva para dirigirnos a la recepción del Motel para hacer el check out.
Allí siguen los mismos antipáticos que nos atendieron cuando llegamos el día anterior. Con lo poco que cuestan las sonrisas, si son gratis.

Nuestro vuelo sale a las 7.20h y ahí está esperándonos en el aeropuerto, en la terminal 4, donde ha pasado la noche a resguardo de la tormenta intensa que ha caído durante toda la madrugada. Mientras cruzamos el puente que separa el complejo donde nos hemos alojado de la terminal, vemos como forman un grupo de jóvenes policías y los fotografiamos como si nunca hubiésemos visto a un grupo de policías.

En el aeropuerto de Manila

Se acaba el puente y entramos en el aeropuerto, esta terminal es muy pequeña y nos recuerda al aeropuerto de Menorca, es de muy fácil acceso, pocas puertas de embarque y los traslados se hacen amenos. Este aeropuerto es más agradable en cuanto a olores, no sucede lo mismo con los colores, se ve anticuado pero tiene su encanto asiático. El personal que nos vamos encontrando es muy amable y servicial.
Sin facturar las mochilas y una vez ya pasado el pequeño control nos esperamos en el hall donde se ubican las puertas de embarque y allí divisamos una cafetería muy mini. Tienen capuchino y variedad de pastas de extraño aspecto. Con unos capuchinos será suficiente, ya desayunaremos en condiciones en Bohol, ahora de momento solo queremos estar bien despiertos para asegurarnos la diversión que en realidad comenzó intentando caber los dos en una minúscula ducha y desistiendo. Creerme que fue divertido ver como una pierna se quedaba fuera de la ducha, introducirla y entonces ver sobresalir un culo, después un brazo hasta aceptar que los dos a la vez no cabíamos.

Se abre la puerta de embarque y salimos hacia la pista, no hay “fingers”, pasarelas para entrar a la aeronave ni “jardineras”, autobuses que te lleven a la escalera de acceso al avión. Aquí hay pista de despegue y aterrizaje y un caminito con paso de peatones que cruzando a pié podremos llegar al avión que se encuentra aparcado en un lateral de la pista, lugar que deducimos que será la zona de parking de aviones.

Desde el paso de cebra vemos un avión con un diseño chulísimo y al verlo ambos decimos que se trata del destino, estábamos destinados a venir a Filipinas. Se trata de un avión con un rótulo gigante con el nombre de Many Paquiao (Pacaio según yo, pues me gusta mucho bautizar a la gente con otros nombres). A nosotros nos gusta el boxeo y es por eso que nos hace mucha ilusión ver este avión.

En el aeropuerto de Manila 2

No recuerdo cuando comenzó a gustarme el boxeo, solo sé que lo veía de niña sentada en las piernas de mi abuelo en una mecedora. Y allí me entusiasmaba con sus comentarios viendo a Mike Tyson. Mi niñez coincidió con uno de sus triunfos como campeón del mundo de los pesos pesados, creo que la del 96. Y aunque fue un tipo problemático y polémico, es indiscutible que fue uno de los más grandes boxeadores de la historia o el más grande.

Hacía pocos meses que habíamos visto la triste e injusta derrota de Many Paquiao contra Floyd Mayweather en una esperada velada que finalmente nos dejaba a todos con la espera de un gran combate.
Y supongo que por esto y por la humildad de “Pacaio” nos caía tan bien. Ahora estábamos en su país de origen y residencia. Allí lo valoraban mucho porque hacía mucho bien por las personas, por los recursos y por la educación de los niños.

Entramos en el avión que no iba lleno ni por asomo. Estamos separados por el pasillo aunque a mi lado derecho no se sienta nadie, decidimos quedarnos así porque ambos tenemos la intención de dormir, mejor dicho yo tengo la intención de dormir mientras Javi lee un libro que se ha traído, que por cierto tendrá un gran peso en este cambio de vida que vamos a dar. “Quieres ser normal o prefieres ser feliz” de Robert Theodor Betz.

Antes de darnos cuenta estamos en Bohol, yo no he conseguido dormirme pero si que me he relajado imaginando todo lo que vamos a vivir en este viaje. Salimos del aeropuerto que si el anterior era pequeño, este solo abarca un avión y además hemos alucinado durante el aterrizaje viendo como no íbamos a estrellar contra las palmerotas de la selva, pues el aeropuerto se encuentra rodeado de selva. Afortunadamente no nos hemos estrellado contra nada.

Al salir del aeropuerto de Tagbilaran nos esperan taxis, buses, motos y en menos que canta un gallo estamos metidos en un triciclo filipino camino de un local de alquiler de motos llamado Richard’s Motor and Car Rental en Palma St.

Richard’s Motor and Car Rental en Palma St

En esta calle hay varios locales de alquiler de motos. Cogemos la moto que nos cuesta 500PHP/dia aunque si le hubiéramos regateado nos la hubiera dejado por 400PHP/día pero bueno, con la moto a cuestas  nos vamos de camino a Panglao a buscar nuestro hotel.
Panglao es otra isla que está unida a Bohol por dos puentes hechos por el hombre.

Para acceder a Panglao solo tenemos que cruzar el puente y “all straight on”.
Y aquí empieza el verdadero olor a realidad, a madre tierra, a océano. Empezamos a flipar con los paisajes y mientras encontramos y no encontramos el hotel, paramos a llenar el tanque del depósito de gasolina. Allí aparece un señor sonriéndonos pidiéndonos una foto, a nosotros que no somos famosos.
Pues sí queridos, quería una foto con nosotros. La gasolina está a 26PHP el litro con lo cual es una ganga y más estos ciclomotores que no consumen nada.
Después de este recibimiento tan extraordinario yo estoy deseando seguir avanzando en esta isla, explorar todos sus rincones.

Llegando a Panglao

Seguimos de ruta por carreteras que son devoradas por el verde intenso de las palmeras, los plataneros y demás árboles y plantas que salen de debajo del alquitrán ahí colocado por los hombres para facilitar el acceso de los coches y motos, en una bifurcación nos damos cuenta que ya no hay más alquitrán y feliz por ello sonrío aunque no estoy feliz por nuestros culos sí lo estoy por el medio ambiente y así vamos bote tras bote esquivando las piedras hasta dar con nuestro hotel que nos da la bienvenida con una simpática joven que nos deja entrar en la habitación aun siendo las 10.00 am y eso que no teníamos el check inn hasta las 12.00am. Agradecidos entramos en la habitación y es chulísima, se llama Isla Divina Inn, completamente recomendable. Nos ha costado 4 noches por 4000PHP. No me imagino como serán los hoteles más caros de Panglao. Aquí os dejo el enlace del hotel en la página de Booking donde lo reservamos nosotros Isla Divina Inn .

Isla Divina Inn Panglao

Tras instalarnos nos hemos pegado un baño en la piscina del hotel y más tarde nos hemos ido a ver Alona Beach, la playa más turística de Panglao. Como era pronto hemos parado a medio camino a desayunar cada uno un breackfast filipino por 380PHP los dos, en un sitio que tenía tonalidades de gardenias, plátanos y sandías, olor a jazmín y la tranquilidad y paz que todos ansiamos cuando encontramos el gusto de vivir sin prisas, a tiempo parado y disfrutando el momento presente.

Desayunando en Panglao

Después de ese estupendo desayuno nos hemos acercado a la playa de Alona y allí hemos extendido las barrigas, mientras caían 4 gotas que las nubes han sacudido. Y entre nosotros buscando refugio de la lluvia se ha tumbado un bonito perro que nos miraba sin molestar mientras nosotros nos reíamos de nada.

Alona Beach

Nos hemos bañado juntos en el pacifico y una palmera que parecía saludarnos con su movimiento nos ha invitado a subirnos a lomos de su tronco casi estirado en la arena. Hemos intentado subirnos y tras muchos intentos, hemos conseguido apalancarnos un rato en la aireada palmera.

Alona Beach 2

Del relajante momento bajo la lluvia al lado de la persona que más quiero a Damaluan beach, otra preciosa playa con un gran parking de acceso que nos ha costado 25 php/p y 25 php más por la moto. Al entrar en la playa había una bonita mujer mayor vendiendo fruta rodeada de niños riendo y comiendo parte de esa fruta que vende, tiene mangos y plátanos y ante esa estampa tan divertida a orillas del mar, le hemos comprado un mango que aún estaba un poco verde pero comestible que ha acabado en nuestros estómagos mientras el agua iba y venía mojándonos los pies.
Mientras Javi ha ido a bañarse en ese azul casi blanco, yo me he sentado bajo un árbol que nace a orillas de la playa y mientras tanto un grupo de orientales se pasea por delante mío haciéndose fotos con un palo selfie, parecen una familia entera con los abuelos incluidos y muchos, muchos jóvenes que he deducido que serían primos. Se paraban delante de mí, mirándome con atención y riendo. Al principio pensé que yo tendría algo por lo que se reían y al final uno de ellos se ha acercado a pedirme una foto, y así es como fui engullida por aquella familia mientras mi prometido me veía desaparecer desde el océano. ¡Es broma!
Pero Javi sí que me miraba sorprendido de ver como aquella familia se estaba haciendo un reportaje de fotos. Ya eran los segundos que nos pedían una foto, pues en la gasolinera donde habíamos puesto gasolina en Bohol también se habían querido fotografiar con nosotros. Me alucinaba que quisieran hacerse fotos con nosotros pero les hacía tanta ilusión que como les iba a decir que no, además a mi no me costaba nada.

Después de ese reconocimiento oriental y de que Javi se cachondeara de mí desde el mar he decidido adentrarme yo también en esas aguas claras. La temperatura es caliente sin llegar a parecer que te estás bañando en pipí. El agua no te cubre hasta que caminas unos cuantos kilómetros hacia adentro. Es divertido bañarse en esas aguas tan poco profundas, te invitan a bailar, a desconectar de la vida adulta de deberes y obligaciones y a volver a la niñez, a conectar con ese niño interior que muchos perdieron en la sociedad del más fuerte.

Damaluan Beach

Yo acostumbro a permanecer horas y horas escuchando a mi niña interior y recreándome en satisfacer sus necesidades, a fin de cuentas no deja de ser la proyección de mi propio ser interior. Me divierto tanto en esa playa que me cuesta tomar la decisión de irnos, de hecho la tiene que acabar tomando Javi por mi.

Cuando nos vamos, nos percatamos que está toda la familia en el parking esperándonos para seguir con su reportaje fotográfico. Nos fotografían subidos en la moto, sin casco, con casco y se despiden de nosotros con un abrazo entre risas y una alegría que me quedará permanente durante mucho tiempo.
Pienso con nostalgia que ya podríamos ser así de alegres todos nosotros, la vida se vive mejor con alegría y entusiasmo.

Damaluan Beach 2

Ya subidos en la moto y fuera del parking de arena que hace patinar la rueda trasera de la moto en más de una ocasión y con el peligro de verme en el suelo nos dirigimos al hotel. Nada más llegar nos percatamos que hay un mono enjaulado y eso me entristece un montón. Debería de ser un animal libre, a nadie nos gusta que nos retengan, que nos condicionen, que nos roben la libertad, así pues no deberíamos hacérselo a otros por el hecho de que son más pequeños o indefensos que nosotros. Mientras Javi se mete en la piscina para acabar el día 10, yo investigo si hay manera de abrir la jaula y que misteriosamente desaparezca el mono entre la maleza de la selva, pero no hay manera posible para mí. Está cerrada con candado y va con llave. Mientras intento descubrir como abrir el artilugio, el animal se coloca de tal manera para que lo acaricie, y entre las rejas de la jaula cuelo mis dedos para regalarle unos mimitos, en realidad me los estoy regalando a mí misma, me coge con las patitas el dedo y me pide más.
Después de pegarme más de media hora acariciando el mono, me dispongo a entrar en la piscina, está increíblemente caliente, demasiado. No se nota el contraste de estar fuera con el bochorno a estar dentro.

Lo cierto es que desde que hemos llegado a Filipinas estamos completamente cubiertos por una brillante capa aceitosa que nos cubre sobre todo la cara. Parece que nos hayamos echado una botella de aceite de oliva por encima. Meternos en la piscina no soluciona mucho pero es muy agradable, sobre todo el momento de mirar hacia arriba y ver el cielo cubierto de estrellas, aquí se ve el firmamento entero, no falta ni una.

Una ducha un poco fresquita no será una mala idea antes de irnos a cenar, igual nos quita un poco la capa aceitosa que llevamos por encima, pero no queridos, la verdad es que después de la ducha seguimos igual o más cubiertos si se puede, porque ahora además del aceitito, tenemos unas bolitas blancas de la toalla. Es decir la mitad de la toalla se nos ha quedado pegada en el cuerpo. Otra ducha más y nos quedamos sin toallas para secarnos, eso sí, bien cubiertos por las bolitas toalleras.

No ponemos mucho reparo en llevar bolitas de algodón, y con nuestros trajes playeros y los restos de toalla nos vamos a cenar a algún puesto callejero que hemos visto que había por las carreteras. Pasamos por uno, por otro, y hay otro más adelante pero uno me llama más la atención porque tienen un gran surtido de pescado con pinta de que lo hayan pescado ellos mismos esa misma tarde.

Cena en Panglao

Ahí nos quedamos. Javi se pide unos pinchos de carne y yo pescado, todo nos lo acompañan de arroz, arroz blanco, el arroz insípido de toda la vida. Cenamos toda esa comida fresca más la compañía de la familia propietaria del puesto y unos 5 perros y 4 gatos por 370 PHP.
Cena en Panglao 2

Al ver como la familia les da de comer a los perros mientras nos miran con una sonrisa, les pregunto si todos esos animales son de ellos.

– ¿Son suyos todos estos animales? – Le pregunto con una sonrisa, mientras ellos me miran extrañados por mi curiosidad.

– ¿Cómo? – Preguntan todos a la vez con los ojos muy abiertos, esperando con tranquilidad mi respuesta.

– Como les están dando de comer a estos perros y gatos me preguntaba si todos serían suyos.

– Los perros son de los perros, son de si mismos. No son de nadie.

– Empiezo a darme cuenta que no nos estamos entendiendo o quizás no quiero entenderla e insisto. – ¿Quiero decir si los tienen ustedes, si los cuidan y se han hecho cargo ustedes de ellos, como si los hubiesen adoptado?

– En absoluto, aquí todos alimentamos con sobras a los animales, además de lo que ellos cazan y/o encuentran. No son propiedad de nadie, ni nadie los ha adoptado. Nosotros convivimos con ellos de igual manera que ellos conviven con nosotros, son unos seres vivos que comparten territorio en el planeta con nosotros. – Se explica mientras sigue comiéndose un trozo de mango que sujeta con una mano mientras corta con un cuchillo.

– Alucinada le explico que en nuestra cultura, cuando alimentamos a un perro o a varios es porque son nuestros, pero que no vamos por la calle alimentando a otros perros, más que nada porque tienen a sus propietarios que se opondrían. Normalmente los perros van sujetos a sus amos mediante un collar y una correa de paseo. – Mientras me explico la señora pone cara de terror y aunque me deja acabar de hablar, detecto que su conversación interior ha comenzado en el momento que he dicho “correa” y “amos”.

– No, no, no! No es posible! Exclama mientras respira acelerada. Es la primera vez que veo a alguien acelerado en esta isla.
– Son seres vivos, no quieren amos, ni correas. ¿A caso ustedes quieren amos o correas? Los animales igual que las plantas equilibran el planeta, gracias a ellos el ciclo de la vida está equilibrado y en constante crecimiento correcto, debemos respetarles! – Me quedo alucinada con la explicación de la señora, no puedo estar más de acuerdo pero ella no entiende que en mi mundo los animales son una mercancía para la mayoría, un capricho que se compra y se vende. ¿Cómo se lo explico sin sentirme culpable?

– Siento que sea así pero me gustaría que supiera que no todo el mundo tiene el respeto que ustedes tienen por los seres vivos. Allí donde yo vivo los perros se crían para venderse en tiendas, hay modas de razas de perros y las personas muchas veces pagan grandes cantidades de dinero por un perro cuya raza esté de moda.
Para que el perro siempre permanezca al lado de la persona que lo compró (el amo), se utiliza un collar y una correa cuando sale a la calle.
– ¿No están en la calle? – Interrumpe atónita por lo que está escuchando.
– No, los perros están en las casas de los propietarios y los sacan a pasear a la calle para que hagan sus necesidades, corran y jueguen un rato, aunque a veces ni eso.
– ¿Os comunicáis? – Vuelve a interrumpirme y esta vez todos se implican en la conversación y con mucha curiosidad esperan mi respuesta.
– ¿Comunicarnos? Noooo! Cuando los amos creemos conveniente los sacamos a pasear, cuando nosotros queremos que ellos hagan sus necesidades entonces los sacamos a la calle, pero como os decía, casi todos con correa y collar para que el animal no se vaya lejos de nosotros. Siento deciros que las necesidades del animal básicamente dependen de nuestro tiempo y ganas. Por eso de cachorros ya les enseñamos donde y cuando tienen que hacer sus necesidades. – Cuando acabo de explicar esto se hace un silencio y durante el silencio nos da tiempo a observar las caras tristes de esa familia al escuchar el poco respeto que tenemos por la libertad de los seres vivos que viven dominados por el hombre.
Y después de ese largo silencio, un joven adolescente exclama. – ¡Los blancos siempre roban la libertad!

– Sus palabras me molestan, pero intento ponerme en sus zapatos, los españoles llegaron en 1521 robándoles su religión, sus creencias, sus sedas, sus especias como la pimienta, la canela y el clavo, la porcelana los tafetanes, terciopelos y rasos y su libertad. Impusieron sus normas y sus leyes y lo seguimos haciendo con los más vulnerables. Les pido disculpas por la parte que me toca.

– De veras que siento que sea así, yo amo la naturaleza y los seres vivos y siento mucho que todo se haya convertido en una mercancía que se compra y se vende. De todas maneras me gustaría contribuir con el mundo y además de no hacerlo yo, quiero que sepan que tenemos la intención de educar a nuestros hijos en base al respeto y la libertad tanto de si mismos como del resto del mundo. Creo que en nuestra cultura comienzan a cambiar las cosas, cada vez hay más conciencia, respeto y sobre todo responsabilidad por que esta tierra es de todos. Aun y así gracias, porque nos acaban de dar una preciosa lección que ni en las mejores universidades. – De repente todos se levantan y nos dan las gracias, nos traen una jarra de agua y nos desean una vida muy feliz con sus sonrisas cargadas de esperanza e ilusión.

Cena en Panglao 3

Al acabar de cenar, nos apetece una pieza de fruta, nos dirigimos a un puesto que hemos visto por la carretera mientras íbamos con la moto buscando cena. Un tenderete con fruta recién cogida del árbol. En realidad si supiéramos como subir a esas pedazo de palmeras podríamos coger nosotros mismos la fruta pero no es el caso. Aquí las palmeras miden unos 30 metros y sí que se puede ver gente subiendo como monos hacia la parte de las hojas para coger el fruto.
Nosotros preferimos pararnos con nuestra moto delante de la parada de fruta y comprarle a la señora un buen manojo de plátanos con una pinta increíble que también desayunaremos mañana por la mañana.

Acabamos nuestro primer día felices por haber vivido nuevas experiencias, haber conocido a gente maravillosa y descubierto nuevas formas de vivir y el amor y respeto que tienen estas personas por su fauna y por el planeta. Ahora ya nos toca acostarnos con nuestro amado aceite corporal y descansar plácidamente en el paraíso.

¡Felices Sueños desde Filipinas!

 

PRESUPUESTO DE PANGLAO (FILIPINAS)

Presupuesto Panglao

 

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