Desembarcando en MANILA

Manila (Filipinas)

“Vive como si fueras a morir mañana. Aprende como si fueras a vivir siempre.”

-American Pie-

Hay situaciones y momentos que te cambian la perspectiva de la vida. Hay lugares y personas que entran en el corazón y se quedan permanentemente. La maravillosa frase “dejan huella en tu vida”.

Y los verdes intensos, los azules pacíficos, los sonidos de la selva profunda y los ecos de las ranas comenzaron con nosotros en la puerta de embarque de vuelos internacionales del Aeropuerto de Barcelona- El Prat, con nuestras mochilas de mochileros, todo el amor del mundo, mucha ilusión y una mochila pequeña documentativa que nos acompañaría a todas partes.

Viaje a Filipinas (Manila)

Subimos al avión de la compañía Qatar Airways donde unas azafatas muy agradables aunque no muy altas nos dan la bienvenida, me recuerdan a mis andanzas azafatiles cuando cada madrugón me costaba un esfuerzo físico y donde cada sonrisa parecía sacada del anuncio de Profident. No sé si todavía existe esa marca de dentífrico pero dejaba los dientes muy blancos a costa de cargarse el esmalte pero me encantaba esa sensación de sonreír y notar los dientes blancos y limpios.
Retomando el tema, nos sentamos en el avión como si jamás hubiéramos viajado en avión, inspeccionamos cada rincón, cada objeto, revisamos las revistas del bolsillo del asiento delantero, encendemos la pantalla individual que tenemos delante nuestro, manipulamos el mando de programación de la pantalla una y otra vez, ahora música, ahora película, ahora un juego sin dejar acabar ninguna de las cosas que ponemos y todavía sin despegar. Por fin despegamos, todo en hora y de repente nos sirven la cena. ¿Cena?
Sí, sí cenita de las ricas avionciles (Javi se pide un pollo que tiene más de sucedáneo que de pollo, con unas patatas y unas verduras,  y yo unos raviolis con verduras poco atractivos) aunque no tenemos mucha hambre lo probamos todo. Eso de probar nos encanta, en un minuto habíamos probado todo lo que había a nuestra disposición en el avión. Parecíamos niños pequeños que con su curiosidad desean descubrir todo lo que el mundo les pone a su alcance.

Viaje a Filipinas (Manila) 2

Después de la cena, cada uno se pone una peliculíta con la intención de verla y dormir pero al finalizar la primera película nos entran ganas de compartir un momento juntos jugando al UNO, el juego de cartas ameno y divertido. Más tarde, después de 3 partidas seguimos sin sueño y nos arrancamos a ver otra peliculíta y de repente vuelven a servir comida… ¿Ahora qué? Ahora toca el desayuno. ¡Pero si hace nada hemos cenado! 

En esta compañía se pasan el vuelo dándote de comer, esta vez un sándwich y una magdalena. Todo viene servido en una caja. Al abrirla el sándwich me parece una pasta rellena de chocolate y con tal pensamiento le pego un mordisco y de repente mi cara se vuelve achinada por los ojos entrecerrados que denotan que me ha dado un asco tremendo. En realidad está bueno pero yo me esperaba el dulce chocolate y no el pollo al curry que llevaba ese trenzado de pollo.
Javi se ríe mientras me dice: – Estas cosas solo te pasan a ti, mira que pensar que era de chocolate!
Si yo no le llego a decir nada, él también lo hubiese pensado, pero ahora se hace el listillo.
Llegamos a Doha con 15 minutos de antelación cosa que nos beneficia ya que ahora nos tenemos que dirigir al transit hall donde nos tienen que dar el billete a Manila (Capital de Filipinas) y no vamos con tiempo sobrado, quizás una hora y media aproximadamente, y tras esto llegar a la puerta de embarque donde nos esperaba el avión con destino Manila. Y todo esto sin saber a que distancias nos estamos enfrentando, pues hay aeropuertos grandes donde te tienes que mover con una lanzadera y otros que andando tardas 10 minutos.

El aeropuerto de Hamad, Doha no parece ser pequeño, pues es el único de Qatar y abarca millones de vuelos internacionales.

En 1 hora y media conseguimos llegar a todo, cargados con nuestras mochilas, ahora también neceseres obsequio del vuelo anterior y sudaderas, pues algo que caracteriza a los aviones es el exceso de aire acondicionado y para ello nos habíamos equipado bien.

Entramos en el avión muy frescos pero comenzaba una dulce brisa de cansancio a nublarnos la vista y a llenarnos la esclerótica del ojo de venitas rojas cada vez más gruesas que hacían irritarnos los ojos.

Viaje a Filipinas (Manila) 3

9 horas de vuelo hacia Manila… Todas durmiendo. Ni un solo retraso, llegamos en hora y al salir… Nos toca preparar documentación, pasaporte, carta amarilla de enfermedades y la carta de extranjeros.

Estamos tan dormidos que no vemos ni el cartel de salida pero nosotros seguimos a la multitud, suerte que la multitud se dirigía hacia salidas porque si todos se van hacia otro vuelo, allá que vamos nosotros también.

En el aeropuerto de Manila

Una vez nos sellan el pasaporte y nos admiten en Filipinas nos dirigimos a la salida para coger un taxi con la intención de ir al hotel que teníamos reservado y una vez ya subidos en el taxi ( nos cuesta 266 PHP, aunque le damos una propina por los consejos a tener en cuenta) nos aconsejan que nos quedemos en un hotel barato cerca de la terminal 4 de Manila, donde al día siguiente tenemos que coger nuestro vuelo bien temprano hacia la isla de Bohol.

El hotel ( 1500 PHP/noche) está justo delante de la terminal 4, dentro de un complejo de moteles y restaurantes, a 2 minutos andando de donde tenemos que coger nuestro vuelo a la mañana siguiente, tan solo tenemos que cruzar el puente por encima de la carretera y entrar.

Aunque el señor del taxi ha sido muy amable, el personal de este hotel parece un poco siniestro y no tiene pinta de que le guste hacer amigos. Llegamos a la habitación con baño compartido, una pequeña habitación pero muy limpia sin ventanas y parecida a las habitaciones de motel donde se alojan los mochileros en las películas.
Buscamos el lavabo solo por verlo porque en realidad ninguno de los dos tiene ganas de nada que no sea dormir. En el baño nos sorprende encontrar una manguera que sale del mismo wc y sirve para limpiarte el culo después de cagar, técnica conocida como el “checo checo” que creo que fue bautizada con ese nombre por mi querido prometido y sus amigos.
Yo no la uso, a mí me va más el enrollado de papel que he usado toda mi vida, para algunas cosas soy más de la zona de confort. Javi no lo sé si lo usa, si así es, se lo guarda para él, a este chico le gusta mucho hacer uso de la intimidad y me parece bien que para algunas cosas haga uso de tan bonito valor.

Descansamos 15 minutos, en realidad caemos como moscas en la cama y después de escuchar la alarma unas cuantas veces nos bajamos a cenar algo.

Del exterior asoma un ruido como si cayeran muebles del cielo, es muy exagerado y al salir de la habitación con la intención de bajar a cenar algo a alguno de los puestos de comida rápida que hay en ese complejo nos damos cuenta que el ruido que escuchábamos en el pasillo del hotel viene del exterior y es lluvia, bueno no exactamente, eso es el diluvio.
Yo creía que los tifones los exageraban los medios de comunicación pero que en realidad serían lluvias muy intensas que a veces provocaban inundaciones como pasa en Málaga.
Pero no, lo cierto es que los tifones son eso, diluvios que parece que vayan a acabar con el planeta. Yo creo que ya la palabra tifón suena a lluvia huracanada, pues así es.
Nos colocamos los chubasqueros y rezamos para que amaine un poco y nos de tregua durante las vacaciones.
Aun y con el diluvio filipino estamos felices de comenzar esta genial aventura juntos en esa isla salvaje.

Cenamos en una especie de Mcdonalds filipino llamado Jollibee con platos combinados de comida rápida. La verdad es que en ese recinto no hay mucho donde escoger porque todo es mas o menos del estilo.

En Manila

Mientras cenamos observamos que las calles son caóticas, el ritmo de vida en la ciudad es peor que en Barcelona, aun y así me gusta el hecho de que no haya normas de tráfico y se respeten, saben conducir sin normas porque entre ellos hay una base de respeto en prioridad de paso, no siempre se cumple pero siento que es algo que tienen integrado.

Sigue lloviendo y en cierta manera me alegro, pues al respirar me doy cuenta del nivel de contaminación que tienen aquí, en ciertos aspectos tengo un nivel sensitivo muy alto y para cosas como los olores, la contaminación o el humo reacciono un poco mal, no lo tolero muy bien y tengo sensación de ahogo aunque he aprendido a convivir con ello en sitios donde una de esas cuestiones forman parte del lugar. Así pues me alegra que llueva porque pienso que la lluvia se llevará toda esa contaminación y el ambiente quedará libre del dióxido de nitrógeno.

Terminamos de cenar en silencio, realmente estamos cansados porque sino yo estaría dándole a la lengua, me gusta mucho el diálogo y la comunicación, a veces demasiado. Estoy en proceso de aprender a escuchar más y hablar menos.

Ya no llueve tanto y nos cogemos de la mano para salir del establecimiento donde hemos cenado. Hace mucho bochorno y aunque llueva tanto no refresca, al contrario parece que el índice de humedad sea mayor. Cruzar la calle mientras noto la mano de mi pareja me hace sentirme segura, quizá sea una tontería pero siento su amor por mí a través de la mano, de tanto en cuando y sin querer noto una caricia en medio de esas calles sucias llenas de coches, humo y suciedad.

Llegamos a la habitación y nos quitamos la ropa impregnada de olor a aeropuerto y a tubo de escape. Si hasta está gris y era blanca. Pues no andamos sobrados de ropa aunque la intención es poner alguna lavadora en alguna lavandería de Siquijor o Negros.
¿Tendrán lavanderías?

Todavía no he llegado a las maravillosas selvas de Filipinas y ya estoy deseando quedarme, espero que las expectativas no me fallen.
Nos acostamos con la alarma puesta, pensando en selvas, bien abrazados y sin el aire acondicionado conectado, pues no quiero que unas anginas se aprovechen de mis vacaciones y Javi ya se ha encargado de conectarlo 5 minutos antes de acostarnos para que se refresque la habitación. Seguimos con la rutina de despertarnos con la alarma y es algo que me genera mucha rabia o tristeza, todavía no identifico muy bien cuando estoy triste de cuando tengo rabia. Pero así a groso modo puedo decir que no me gusta despertare con alarma ni me gustan los relojes, no me gusta ver pasar el tiempo porque va demasiado deprisa.

Y este era todo el tiempo que íbamos a pasar en Manila, ya habíamos pasado suficiente tiempo en una capital, queríamos ir a descubrir los lugares recónditos de las selvas y las orillas del pacífico.

 

PRESUPUESTO DE MANILA (FILIPINAS)

Presupuesto de Manila

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