MANUAL DE PRIMEROS AUXILIOS DE ACCIDENTES LEVES EN VIAJES

MANUAL DE PRIMEROS AUXILIOS DE ACCIDENTES LEVES EN VIAJES

Manual de Primeros Auxilios de Accidentes Leves en Viajes

“Hay un extraño consenso para convencernos de que la vida es eso que sucede lejos de lo que soñamos”

-Barcelona-

Hace un par de semanas publicamos el Manual de Primeros Auxilios de Accidentes Graves en Viajes porque podemos vivir alguna situación en la que tener unos conocimientos básicos sobre primero auxilios pueda salvarle la vida a alguien.

En la entrada de hoy os queremos hablar de accidentes leves que pueden llegar a convertirse en graves si no intervenimos de manera rápida y efectiva, para eso es muy importante tener claro cuáles son los pasos que tenemos que hacer porque el tiempo juega en nuestra contra y muchas veces los nervios nos pueden jugar una mala pasada.

Hay algunos de estos accidentes que probablemente no vayamos a vivir de cerca por suerte, pero hay otros que son más frecuentes de lo que nos imaginamos, por eso hemos preparado este manual de primeros auxilios de accidentes leves.

Os presentamos lo siguientes casos y cómo intervenir en cada uno de ellos:

La reanimación en ahogados:

Hay que aplicar cinco ventilaciones de rescate y un minuto de RCP antes de pedir ayuda. Estas maniobras combinadas pueden mejorar también el resultado de la reanimación de las víctimas de ahogamiento en el agua.

Obstrucción de las vías aéreas:

La obstrucción de las vías aéreas por un cuerpo extraño es una de las posibles causas de asfixia.

Esta obstrucción puede ser incompleta (leve) o completa (grave).

-Obstrucción incompleta: Presencia de un cuerpo extraño en la vía aérea pero que aún permite que se mantenga un mínimo paso de aire. La víctima suele mostrarse agitada, con una tos enérgica y continuada.

Actuación:

Con una víctima consciente y con tos, simplemente tenemos que dejarla que continúe tosiendo y no hacer nada más. La persona que apoya no le debe golpear la espalda, ya que esto podría hacer que el objeto penetrara más adentro de las vías respiratorias e instaurara una obstrucción completa.

-Obstrucción completa: Las vías aéreas están totalmente obstruidas por un cuerpo extraño que hace que el aire de los pulmones no pueda salir, y por tanto, que la víctima no pueda toser ni hablar. La víctima se pone las manos en el cuello, está muy agitada y hace muchos movimientos (Convulsiones, contracciones torácicas).

Manual de Primeros Auxilios de Accidentes Leves

Actuación:

Antes que nada hay que animar a la víctima a toser. Si la tos no es efectiva, se tiene que iniciar lo que se llama la maniobra de HEIMLICH *. Esta maniobra consiste en aplicar compresiones a nivel del epigastrio (región delimitada entre las costillas y el ombligo), con el fin de desplazar el diafragma hacia arriba. Esto provocará un aumento de la presión dentro del tórax y obligará al aire contenido en los pulmones a salir arrastrando el cuerpo extraño.

* Si la víctima presenta signos de tener una obstrucción grave o completa, antes de realizar la maniobra de Heimlich existe la posibilidad de dar cinco golpes en la espalda siguiendo los siguientes pasos:

  1. Colocar a un lado y un poco por detrás de la víctima.
  2. Aguantar el tórax con una mano e inclinar la víctima hacia delante, por lo que conseguimos que movilice el cuerpo extraño éste y que salga por la boca y no penetre más adentro de la vía aérea.
  3. Dar hasta cinco veces interescapulares bruscos con el talón de la mano.

 

MANIOBRA DE HEIMLICH:

-Situarse detrás de la víctima, ambos de pie, y recostar la cabeza de esta delante.

-Cerrar la mano, y colocar el puño entre las costillas y el ombligo de la víctima en una zona que llamamos epigastrio.

Manual de Primeros Auxilios de Accidentes Leves 2

-Con la otra mano cogernos el puño.

-Efectuar una compresión enérgica hacia adentro y hacia arriba en dirección a los pulmones, si se trata de un adulto, con la suficiente fuerza como para levantarlo del suelo.

-Dejar de hacer presión pero sin perder el punto de contacto.

-Repetir las compresiones hasta hacer unas cinco.

Manual de Primeros Auxilios de Accidentes Leves 3

Esta maniobra sería la indicada para adultos y para niños de > 1 año. Evidentemente la fuerza que hay que hacer en ambos casos debe ser diferente: en los niños no hay que hacer tanta fuerza como para levantarlos del suelo.

Variantes de la maniobra de Heimlich

Variante en decúbito supino:

-Colocar la víctima tumbada.

-Arrodillarse colocando las rodillas a ambos lados de las caderas de la víctima.

-Colocar el puño en el epigastrio (por sobre el ombligo y por debajo de las costillas).

-Tomar el puño con la otra mano.

-Realizar compresiones enérgicas, hacia adentro y en dirección a los pulmones.

-Repetir las compresiones unas cuantas veces antes de cambiar de maniobra.

-Revisar la boca para ver si ha expulsado el cuerpo extraño.

Variante compresiones torácicas:

-La víctima ya la teníamos tumbada en el suelo y la colocamos lateralmente con su tórax apoyado sobre nuestras rodillas.

-Golpeamos con intensidad en un punto medio de la espalda entre los omóplatos con el talón de la mano.

-Repetimos las compresiones unas cuantas veces antes de cambiar de maniobra.

No está demostrado que haya una maniobra más efectiva que otra, la probabilidad de éxito aumenta con la combinación de las diferentes maniobras.

Maniobra de Heimlich en niños < 1 año:

-Colocar el bebé boca abajo sobre el antebrazo.

-Dar cinco golpes en la espalda (interescapulares) fuertes y rápidos con el talón de la mano.

-Dar la vuelta al bebé y colocarlo hacia arriba sobre el antebrazo.

-Colocar dos dedos en la mitad del esternón y hacer cinco compresiones rápidas.

-Alternar las dos maniobras hasta que expulse el cuerpo extraño o bien pierda el conocimiento y tengamos que empezar las maniobras de RCP.obstrucción de la via aerea bebe

Hemorragias:

Una hemorragia es una extravasación de sangre de los vasos sanguíneos en el exterior del organismo: una hemorragia externa, o en su interior, una hemorragia interna. Otro tipo es la hemorragia exteriorizada que es aquella hemorragia originada en el interior del cuerpo pero en la que la sangre acaba saliendo al exterior.

El objetivo principal de la persona que da el soporte es detener la pérdida de sangre de la víctima, siempre que ello sea posible. Ya que tanto en las hemorragias internas como en las exteriorizadas no podremos actuar directamente nos será imposible controlarlas.

Las hemorragias son un motivo de emergencia médica, ya que con la pérdida de un 40% de los cinco litros de sangre que tenemos en el cuerpo podemos entrar en un shock hipovolémico y podemos llegar a morir.

Según el tipo de vaso roto la hemorragia puede ser:

– Arterial: el color de la sangre es de un rojo vivo y sale de forma polsàtil.

– Venosa: el color de la sangre es de un rojo oscuro y sale de forma continuada.

– Capilar: la pérdida de sangre será pequeña.

Hemorragia externa: Aquella en que la sangre sale al exterior a través de una herida.

Actuación:

-Controlar los signos vitales: conciencia, respiración, pulso.

-Controlar y detener la hemorragia. Lo podemos hacer de dos maneras: utilizando la compresión directa, y si ésta no funciona, lo podemos probar con la compresión arterial.

-Compresión directa: para efectuar la compresión directa hay que hacer lo siguiente:

-Efectuar presión en el punto de sangrado. Para ello utilizaremos un apósito lo más limpio posible (gasas, pañuelo, etc).

-Si es necesario colocaremos otro apósito encima, pero sin sacar el primero, ya que nos podemos llevar el coágulo que se está formando.

-Efectuar una presión durante un mínimo de diez minutos. Al mismo tiempo si la hemorragia es en una extremidad, hay que levantarla por encima del corazón del accidentado.

-Pasado este tiempo s’alleugerirà la presión, pero nunca se sacará el primer apósito.

-En caso de que la hemorragia se haya detenido, se procederá a tapar la herida y se trasladará la víctima en el hospital.

Este método no se puede utilizar en caso de que la hemorragia la produzca una fractura abierta.

-Compresión arterial: Si con la compresión directa la herida sigue sangrando tendremos que hacer la compresión arterial. Este método sólo se puede aplicar en hemorragias en las extremidades. Consiste en encontrar la arteria principal de la extremidad y comprimirla para reducir el aporte sanguíneo (el retorno venoso permanece intacto). Podemos comprimir las siguientes arterias:

▪ Arteria humeral: pasa por debajo del bíceps del brazo. El socorrista la comprimirá contra el húmero.

▪ Arteria femoral: se comprime a la altura de la ingle o de la cara interna del muslo. Para ello utilizaremos el talón de la mano o bien el puño.

▪ La compresión se mantendrá hasta la llegada de la asistencia sanitaria. La compresión arterial puede resultar dolorosa ya que estamos haciendo fuerza con la mano.

Recuerda: en nuestro ámbito NUNCA REALIZAREMOS UN TORNIQUETE.

Hemorragias internas: Son aquellas que se producen en el interior del organismo y en el que no hay derrame externo. Como no hay evidencias externas de derrame, deberemos sospechar de la presencia de una hemorragia interna ante los siguientes signos y síntomas:

-Pulso débil y rápido.

-Sudor fría.

-Angustia.

-Náuseas.

-Malestar.

 

Otorragia:

Es cuando la hemorragia sale por la oreja. Se da cuando la pérdida de sangre es abundado y previamente ha existido un traumatismo en la cabeza. El origen suele ser una fractura del cráneo.

Actuación:

Va dirigida a facilitar la salida de la sangre: nunca intentaremos detener una otorragia. Colocaremos el accidentado en PLS manteniendo el eje cabeza-cuello-tronco y con la oreja sangrante dirigida hacia el suelo.

Epixtasi:

Es cuando la hemorragia sale por la nariz. Su origen es diverso: una vez, un desgaste de la mucosa nasal, una hipertensión arterial …

Actuación:

Para detener la hemorragia, se efectuará una presión directa sobre el orificio nasal sangrienta y contra la pared nasal. Esta presión se mantendrá durante cinco minutos. La cabeza se le ha de inclinar hacia adelante para evitar la posible inspiración de coágulos. Pasados ​​los cinco minutos se reducirá la presión y se comprobará si la hemorragia ha parado. En caso contrario se continuará con la compresión. Si la hemorragia no para, hay que trasladar al herido a un centro sanitario.

Epitaxis nasal

Heridas:

Se considera una herida la pérdida de la continuidad de la piel o las mucosas como consecuencia de un traumatismo que provoca la comunicación del interior del cuerpo con el exterior.

Actuación:

La actuación la dividiremos en función si la herida es leve o es grave. Nosotros sólo intervendremos y curaremos las heridas leves, mientras que las graves deberán ser atendidas en un servicio médico. Para poder hacer esta división es necesario conocer los factores de gravedad:

– Profundidad.

– Localización.

– Extensión.

– Heridas sucias y / o con cuerpos extraños.

– Heridas con hemorragias.

– Heridas no tratadas.

Actuación ante una herida leve:

Una herida leve aquella que sólo afecta a la capa más externa de la piel y en la que no interviene ningún factor específico de gravedad.

– Explicar a la persona que le haremos y tranquilizarla.

– Lavarse las manos y limpiar el instrumental que se utilizará.

– Adoptar medidas de autoprotección (ponerse los guantes).

– Limpiar la herida debajo del chorro, con agua y jabón, para arrastrar los cuerpos extraños de la superficie de la herida.

– Utilizar gasas limpias y de un solo uso. Limpiar la herida siempre desde el centro hacia el exterior, para evitar la introducción de gérmenes. Tener la precaución de tirar las gasas justo después de haberlas utilizado.

– Recortar los pelos y posibles colgajos de piel que se han desprendido utilizando unas pinzas y unas tijeras sin punta para dejar la herida lo más limpia posible.

– Si tenemos un apósito graso lo pondremos encima de la herida para mantenerla húmeda y favorecer la cicatrización. Así evitaremos también que la gasa seca se adhiera a la herida.

– Tapar la herida con un apósito estéril y sujetarlo con esparadrapo.

heridas leves

 

Actuación ante una herida grave:

Una herida grave es la que interviene algún factor de gravedad.

– Controlar la hemorragia.

– No extraer los cuerpos extraños clavados en una herida. Si hay se sujetarán para evitar su movimiento, ya que pueden agravar la lesión.

– No hurgar para nada dentro de la herida.

– Colocar un apósito o una gasa húmeda, a ser estéril, y que sea mucho mayor que la extensión de la herida.

– Hacer un vendaje improvisado con un pañuelo o pedazo de ropa.

– Activar la cadena de socorro para que trasladen al herido a un centro sanitario, vigilando el su estado general y sus signos vitales.

heridas graves

 

Contusiones:

 Una contusión es una lesión sin rotura de la continuidad de la piel, normalmente causada por el impacto de un objeto con el cuerpo. Sin embargo, puede haber una lesión por debajo de la piel y que afecte a otras estructuras (venas, arterias, músculos).

Según la gravedad las dividimos en:

Contusiones de 1º grado: No hay alteración de los tejidos, únicamente hay rotura de los capilares y una pérdida pequeña de sangre. Es conocida como morado o azul.

Contusiones de 2º grado: Se rompen vasos sanguíneos más importantes y el color también es más intenso. Aparece un hematoma.

Contusiones de 3º grado: Por la acción del traumatismo existe aplastan de partes blandas (grasa, músculos, nervios y huesos).

Actuación:

Ante una contusión, tanto si es de 1º, 2º o 3º grado, es necesario:

-Aplicar frío localmente sin contacto directo sobre la piel durante veinte minutos cada hora. Si es en una extremidad, mantenlo la levantada por encima del nivel del corazón.

-No pulsar, pinchar ni reventar los hematomas.

En el caso de una contusión de 3º grado:

-Inmovilizar como si se tratara de una lesión ósea y posponer el frío local hasta la llegada de la asistencia o el centro sanitario.

-Activar la cadena de socorro para que trasladen al paciente a un centro sanitario.

 

Traumatismos:

Aquellas lesiones que se producen sobre los sistema osteoarticular y muscular como consecuencia de la aplicación de una fuerza sobre el esqueleto de forma directa o indirecta.

Entre las lesiones traumáticas podemos encontrar:

– Esguinces.

– Luxaciones.

– Fracturas.

Esguince:

Consiste en la separación momentánea de las superficies articulares que producen un estiramiento de los ligamentos (a veces ruptura) y que ocurre, generalmente, después de hacer un movimiento forzado de la articulación.

Actuación:

-Aplicar frío localmente.

– Levantar la extremidad afectada y mantenerla en reposo, siempre que sea posible.

Inmovilizar la articulación afectada por no agravarla.

– No aplicar pomadas antiinflamatorias ni analgésicos, ya que pueden enmascarar los síntomas.

– Ir a un centro sanitario.

 

Luxación:

Separación mantenida de las superficies articulares. Quiere decir que la articulación ha quedado desmontada.

Actuación:

-Aplicar frío localmente.

– Inmovilizar tal y como se encuentra la articulación luxada y, por tanto, la extremidad.

– Pedir el traslado del herido a un centro sanitario.

-No debemos reducir más las luxaciones, se podrían lesionar vasos y nervios.

 

Fracturas:

Es la pérdida de la continuidad de un hueso. Las podemos clasificar de la siguiente manera:

Fractura cerrada: Cuando el hueso se rompe pero la piel que recubre la extremidad resto intacta.

Fractura abierta: Cuando la piel que recubre la extremidad también se rompe y produce una herida cercana al punto de fractura que conlleva riesgos de complicaciones, como infecciones, hemorragias, lesiones de estructuras vecinas del hueso roto …

Actuación:

Ante la sospecha de una fractura hay que limitarse a conseguir el traslado a un centro sanitario, procurando mientras tanto calmar o aliviar el dolor al accidentado. El dolor de las fracturas es producido y mantenido por la movilidad que se origina en el foco de fractura. Al ser inmovilizado el miembro, el dolor desaparece.

Hay que seguir los siguientes pasos:

– Hablar con la víctima: él / ella nos explicará cómo se ha producido el accidente y si bien no siempre podremos determinar si hay fractura o no, como prevención, actuaremos como si las hubiera.

– Intentar en la medida de lo posible no mover del lugar el herido, a menos que haya algún peligro.

– Apartar la ropa de la zona para hacer un examen visual completo. Hacer una palpación de la extremidad sin movilizarla, para localizar puntos dolorosos o crepitaciones.

– Retirar los objetos como anillos y relojes porque con la inflamación dificultarán circulación sanguínea.

– Comprobar la existencia de pulso en la parte más lejana de la extremidad lesionada. La ausencia de pulso agrava el pronóstico.

– Aplicar frío local protegiendo la piel (envolviendo hielo con una toalla para evitar quemaduras).

– Inmovilizar la fractura.

– Conseguir el traslado a un centro sanitario.

– Si se trata de una fractura abierta, cubrir la herida con gasas estériles húmedas, y nunca reintroducir el hueso ya que se facilitaría la infección.

Hasta aquí nuestro manual de primeros auxilios de accidentes leves, en el que cabe destacar la falta de incidentes más leves como las quemaduras por el sol, las picaduras de insectos, etc, en el que trataremos en otro post.

Viajar preparado, viajar con seguridad en uno mismo. 

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