MENORCA (Cala Alcaufar – Punta Prima – Binisafuller)

Día 2: Binisafuller

“Creo que primero hay que darse cuenta de que hay VIDA antes de la muerte y no estar obsesionado todo el rato para saber si hay vida después de la muerte”

Eduard Punset

-Porcelain-

Me desperté y realmente no se puede describir lo que sentí, a parte de sentirme inmensamente feliz, sentí que aquello que la vida me estaba poniendo delante era un regalazo que no se podía comparar con nada material. A mi lado tenia a la mejor persona con quien compartir mi día a día, estábamos durmiendo en plena libertad, la sensación era extraordinaria, es decir, nosotros plantábamos nuestra cama allí donde queríamos, donde nos sintiéramos mejor, donde nuestros ojos se enamoraran más del paisaje. Abrí la mosquitera de la tienda y wauuuuuuu…. ahí lo tenéis, esto es lo que vi.

Cala Sant Esteve

Ahora intentar imaginar la sensación de estar ahí, un faro, mi amor, el mar, el cielo, la tierra y el amanecer… Era un “uiiiiuuuuu” impresionante de gusto!!

Amanecer en Cala Sant Esteve

Pasaban los segundos y el sol se apoderaba del cielo además con una maestría especial y con él y su reinado aparecían unos compañeros de amanecer muy auténticos. Boooooh, solo faltaba esto para convertirse en un éxtasis de felicidad.
Experimentar un amanecer con el canto de un gallo y al fondo el sonido del mar mientras se proyecta la imagen real de ambas cosas es una PASADA. Supera con creces cualquier cosa que haya imaginado.

Compañia Cala Sant Esteve

Compañia Cala Sant Esteve 2

Y claro, aquí el amigo Gallo no podía estar solo, estaba acompañado de sus compis de zona, las gallinas.
Ahora sí, buenos días Mundo, despertarse así mola.

Amanecer en Cala Sant Esteve 2

Recogemos tienda a las 7.12h. En estos días nos vamos a hacer expertos en plegar tiendas made in Decathlon, recogemos sacos de dormir, cargamos mochilas y a buscar el primer cartel de Camí de Cavalls o lo que es lo mismo el GR223. Hoy nuestra meta era llegar a Binisafuller.
Caminamos 20 metros por la Cala Sant Esteve y ahí tenemos el cartelote, un pezado de cartel que hay que ser ciego para no verlo. Nos indica el siguiente punto, Punta Prima (en el cartel está al revés porque nosotros hacemos la ruta por el sur).
Cartel Camí de Cavalls
Comenzamos nuestro camino de hoy hasta Binisafuller. A nuestro paso nos encontramos con otros mochileros, varios “biciclistas” y algún que otro colega de campo rupestre como esta tortuga de tierra. En serio, esta isla es mágica y este viaje no puede ser mejor. Alucinados la cogemos para verla más de cerca, está durísima y se va escondiendo y va sacando la cabecilla.

Tortugas Menorquiles

Tortugas Menorquiles 2

Seguimos caminito de Punta Prima y la fauna no deja de aparecer en nuestro recorrido, esta vez Javi va delante mío y le oigo decir:

– Ostia Cariño, no podemos pasar… mira, hay vacas y un toro.
– Vaya torito, hay torito braaavo! sí sí, mucho cántico pero era verdad, ahí estaba el ganado pastando tan ricamente. Están acostumbrados, así que pasamos por el camino, se nos quedaron mirando y siguieron zampando tan anchos, pero pobre Javi, ponía una cara mientras pasaba por al lado.

Animalitos Cami de Cavalls

Además de tortugas, vacas y ovejas, la isla está llena de sargantanas, unas lagartijas preciosas de color verde o azul. Antes de escuchar nuestros pasos se encuentran inmóviles al solecito en alguna piedra o por el camino y al escucharnos corretean por el camino seco a esconderse en algún hueco de la piedra o los matorrales.

Lagartija Menorquil

Llegamos a una calita donde paramos a almorzar, el hotel tiene una terracita con mesas y vistas, se llama Xuroy  y está a pié de cala Alcaufar, no es el típico macro hotel que puedes encontrar en Ibiza, aquí excepto el Hotel de Cala Galdana que lo edificaron antes de que Menorca fuera reserva de la biosfera el resto de hoteles son chiquititos y bastante bonitos para ser hoteles, siguen la estructura típica menorquina.
Así que nos paramos en la terraza para comer algo y coger fuerza para seguir nuestro camino, descargamos los 13 kg de la espalda y ambos sentimos mucho alivio. Nos comemos unas tostadas con jamón y queso y estas ricas vistas para gusto de nuestros ojos.

Desayunando en Cala Alcaufar

Un amable camarero del hotel nos comenta que él también ha hecho el camino varias veces y merece mucho la pena, sobre todo la parte que estamos haciendo.
Seguimos nuestras andanzas dejando atrás Cala Alcufar y mientras vamos caminando, echamos la vista atrás y vemos estas maravillosas vistas de la cala.

Cala Alcaufar

Seguimos por el Camí de Cavalls sin desviarnos con una solanera que te deja adormilado y una cantidad de vitamina D que vamos a tener para el resto de vida.

Camí de Cavalls

Llegamos a Punta Prima con un hambre y unas ganas de bañarnos increíbles. El agua está preciosa y al fondo podemos ver el faro de la isla del aire con sus tonalidades pintadas en blanco y negro y seguro que mil historias en su recuerdo.

Punta Prima

Montamos la paradita playera, mandilones extendidos, mochilas modo “reposa cabezas”, bañadores puestos, crema factor 30 y alehop… al agua! Salimos rápido porque vuelve el hambre a nuestras barrigas. No os penséis que estamos todo el día comiendo, desde que desayunamos hasta ahora hemos andado 8 km.

Amor en Punta Prima

Hoy para comer tenemos un menú delicioso, sardinas en tomate, tomate es como están los 4 guiris que hay en esta playa, en fin, para comer también un poco de queso con pan, lonchas de queso que se han convertido en un mazacote aceitoso de cera. Un pequeño inciso a modo de consejo, si alguna vez decidís comprar queso y hace mucho calor, tener en cuenta que no acabareis comiendo queso sino una especie de cera con mucho mucho aceite.

Tras la comida nos bañamos un par de veces en el mar y nos quedamos fritos en el mandilón, una mini siesta de esas ricas de verano, la típica siesta de baba. Nos va bien para recargar pilas para los 8 km que nos quedan ahora para ir a Binisafuller y hacer noche allí.

Camino a Binisafuller

Caminamos y pasamos por delante de un quiosco de esos que venden helados y alguna cosa más y mientras nos íbamos acercando se nos iba haciendo la boca agua porque imaginaros andar a las 5 de la tarde en Menorca, pega un chicharrina del copón (mucho calor), nos miramos y con la mirada y la boca haciéndose agua supimos lo que queríamos decir el uno y el otro. -¿quieres?. -Nos dijimos a la vez.

Nos acercamos y estuvimos chafardeando el cartel de helados pero lo que iba a ser un helado se acabó convirtiendo en un zumo fresquito de fruta natural.

Seguimos de rutilla caminíl, esta vez un tramo de carretera y el asfalto aunque suene raro, es mucho peor que los caminos de tierra, el alquitrán de la carretera arde a esas horas y más después de haberle estado dando todo el día el sol. A pesar de llevar calzado bueno para caminar, tenemos los pies como brasas de barbacoa. Llegamos a un pueblito con 5 o 6 casitas y un mini puerto. Con urgencia nos aproximamos al mini espigón de rocas para aposentar nuestros panderos y descalzarnos, es necesario que pongamos los pies en agua helada. Un verdadero alivio! Allí nos quedamos 20 minutos descansando de peso y de ardor piecíl.

Camino a Binisafuller 2

Después del descanso que tanto se agradece pasamos por un pueblo típico de Menorca, todas las casas son blancas, tan blancas que hasta las tejas las han pintado de blanco. El sitio es bonito, para mi gusto demasiado comercial.

Casas Menorquiles

Casas Menorquiles 2

Finalmente llegamos a Binisafuller antes del atardecer, la luna ya se asomaba desde hacía rato pero el sol todavía no se había despedido, quedaba una media hora para que se pusiera.

Llegada a Binisafuller

Es llegar y meter los pies en el agua fresquita de Binisafuller, qué gustazo después de la caminata. Cuando por fin se pone el sol del todo, desplegamos nuestra casa móvil y nos refugiamos en el interior.

Bañito en Binisafuller

Estamos rendidos, picamos algo de lo que nos queda de comida y dormimos plácidamente a ver qué animal nos da los buenos días mañana.

A dormir en Binisafuller

A dormir en Binisafuller

Anocheciendo en Binisafuller

Bona nit desde la playita de Binisafuller, lectores!

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