SANTA MÓNICA, la casa de los Vigilantes de la Playa

Santa Mónica, la casa de los vigilantes de la playa y del color lila del cielo de las 19.30 pm

“Todo es posible en a medida que tú creas que es posible”

-Snow-

Quizá a muchos les extrañe el título de nuestro nuevo post sobre Santa Mónica. ¿Pero cuando pensáis en Santa Mónica, su muelle, las columnas que aguantan el muelle, las casetas de los vigilantes de la playa, ese parque de atracciones que caracteriza el muelle y esos kilómetros y kilómetros de arena que llenan las playas, no os viene el recuerdo de aquellos bañadores rojos que todo el mundo llevaba en la década de los 90?, esos que a día de hoy nos parecen tan eróticos o tan poco favorecedores.
Os hago un recuerdo rápido de lo que hablo; Bañadores de pernera alta con la sisa casi a la altura del pecho que te hacían unas piernas kilométricas porque la ingle te llegaba casi a la altura del ombligo.
Son los famosos bañadores que llevaron Baywatch, la serie de los vigilantes de la playa durante casi una década.

Los vigilantes de la playa

¿Ahora sí que los recordáis, verdad? Los amores y desamores de Mitch Buchannon, el pecho de Pamela Anderson que parecía que en cualquier momento mientras corría a salvar a una víctima, se le iba a salir del bañador, o mi amor platónico, Hobie Buchannan, siempre buscando el reconocimiento de su padre.

Los vigilantes de la playa 2

Pues yo siempre que pensaba en Santa Mónica, me imaginaba sus playas repletas de socorristas con estos bañadores corriendo, salvando vidas todo el día.

Pero lo que vimos fue bien distinto a mi imaginación y me di cuenta del daño que hacen las series de ficción.
La playa no está mal, es larga y con una gran extensión de arena con las míticas casetas de los Vigilantes de la playa desperdigadas a lo largo de la arena.

Caseta de los vigilantes de la playa

Pocos cuerpos esculturales, teniendo en cuenta que estamos en el país de la obesidad, no era de extrañar que nos fuéramos a encontrar con los efectos de la comida rápida que abunda en todo Estados Unidos. Aun y así creo que Santa Mónica ha sido el lugar donde más “coscolines” hemos vistos.

*Definición de coscolines: Personas que por encima de todo trabajan su cuerpo hasta niveles obsesivos. Acabando con varios bultos que teóricamente son músculos y algunos implantes de plástico sumergidos en alguna capa de la piel.

Santa Monica

Dejando de lado las escenas de Baywatch, Vigilantes de la Playa. Un buen momento del día para disfrutar de este lugar, son los atardeceres. Viniendo de mí, no podía ser de otra manera.
Soy amante de los atardeceres cálidos de verano.

Santa Monica 2

Además si llegas pronto te llevas de regalo ver el muelle con la luz del día y de la noche iluminado por Pacific Park, el famoso parque de atracciones protagonista del muelle.

Venice Beach

Entrar al parque es completamente gratuito y casi una obligación. Cada atracción tiene su precio, viene a ser como una feria permanente. Pasear por allí haciendo tonterías, grabándonos en vídeo y fotografiándonos en el fotomatón que hay la entrada hizo que esa noche fuera una de las más divertidas de nuestra estancia en Los Ángeles.

Santa Monica Pier

Fotomaton Pacific Park

Paseando por el muelle encontramos restaurantes de comida rápida como el famoso Pier Burger, la última hamburguesería de la ruta 66 justo frente al famoso cartel que indica el final de la ruta 66.
En el muelle de Santa Monica se cerraba el final de la carretera 66, la histórica carretera que comenzaba en Chicago y la única que cruzaba de este a oeste el país entero acabando en el muelle.

Señal final Ruta 666

Pier Burger

Pero además de la parte más comercial que os acabamos de contar, este muelle cuenta con un atractivo musical, gente que toca un instrumento o baile en un rinconcito del muelle haciendo que los caminantes que pasan por allí se detengan a dejarse llevar por la seducción de la música y la sonrisa de algunos.
Reservamos mesa en Bubba Gump, pues estaba bastante lleno y nos detuvimos a escuchar a un muchacho que tocaba algunos temas de Red Hot Chili Peppers con una batería.

Llegó la hora de cenar y nosotros habíamos reservado en el abarrotado Bubba Gump, que se encuentra al inicio del Muelle, justo en la bajada. Es una cadena de restaurantes de comida bastante aceitosa , inspirada en la película de Forrest Gump.

Bubba Gump Santa Monica

Nosotros cenamos allí y os recomendamos todos los platos, todos contienen gambas aunque su especialidad son las popcorn shrimp y el shrimper’s heaven, aceitoso como ninguno pero increíblemente sabroso. Nos encantó, las cantidades son grandes y acabárselas puede traer consigo unos retortijones de barriga como el que le provocaron a Javi, pero viviendo de nuestra estancia en Las Vegas , ya teníamos el cuerpo acostumbrado a este tipo de comida, o por lo visto únicamente mi estómago se había acostumbrado.

Viajar por estados unidos tiene muchas cosas buenas, pero la comida no es una de ellas, no es sana. La ventaja es que nuestra estancia en este lugar no es permanente ni ahora ni cuando vengamos con Guspira.

El muelle de Santa Mónica tiene muchos locales comerciales, tiendas de souvenirs, alguna tienda de surf, los restaurantes y el parque de atracciones pero además es la localización de cientos de películas y series, no solo se han rodado aquí la mayoría de los capítulos de los Vigilantes de la playa sino que también se han rodado escenas de películas como Rocky III, cuando están entrenando Rocky Balboa y Apollo Creed en la playa de Santa Mónica y aparece de fondo el muelle.

O Forrest Gump, cuando comienza a correr y pasa justo por debajo del cartel de Santa Mónica Pier llegando hasta el final del muelle, para darse media vuelta y continuar corriendo.

También aparece en algún capítulo de las series de televisión Sensación de vivir y Melrose Place.

Dejándola como icono de cine, la temperatura en Santa Mónica es bastante agradable, haciendo de día bastante calor aunque al llegar la noche refresca. A nosotros no nos sobró el jersey, incluso hubiéramos agradecido una chaqueta tejana. En general las temperaturas en Los Ángeles y alrededores son siempre las mismas, no varía mucho y por eso es conocida como la ciudad de la eterna primavera, siempre hace sol y calor.

Las playas no son extraordinarias aunque el hecho de tener salida al pacífico ya la dota de una gran ventaja. Pero que la palabra Pacífico no te confunda, las playas de aquí no tienen nada que ver con las de las islas del pacífico sur.

 

Hasta la próxima en los Ángeles, la ciudad del cine y las estrellas!

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